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A Galeano

  • José Guillermo Ánjel R. | José Guillermo Ánjel R.
    José Guillermo Ánjel R. | José Guillermo Ánjel R.
03 de diciembre de 2010
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Querido, leído y controvertido, Eduardo. Como bien usted escribió, el miedo es el negocio más próspero de estos tiempos. Antes se le tenía miedo a D's, al diablo, a las pestes. Ahora nos tenemos miedo a nosotros mismos, representados en el cuerpo, en las palabras, en las posibles acciones, en el puesto que ocupamos. Hay demasiado miedo regado por todas partes, lo que ha propiciado una sociedad paranoica y, como tal, peligrosamente agresiva, porque el paranoico (que se siente perseguido o señalado) actúa antes de ser (presuntamente) atacado. Y en esa actuación latente, el miedo es su lenguaje, el espacio que crea y las posibilidades que brinda. Y no como una reacción o una pulsión más satisfecha, sino como política de tratamiento al otro. O como un negocio para controlar a quien confronta, que es el más peligroso porque está en posibilidad de tener la razón y por ello, por su realidad exacta, hay que anularlo.

El miedo, como usted sabe, se debe a que tenemos cuerpo. Y a ese cuerpo hay que alimentarlo, darle una posición, asegurarle un futuro, educarlo, evitar que se caiga o sea aporreado, darle cariño y proporcionarle una pareja. Sin esto, entramos en estado de miedo. Y sin cuerpo, perderíamos el miedo.

No en vano Giordano Bruno (el gran hereje) agradeció a quienes los quemaban en la hoguera, pues le quitaban de encima lo que le producía miedo. Pero Giordano Bruno es uno solo (por su actuación los historiadores sostienen que el barroco comienza con el día de su quema, el 24 o 26 de febrero de 1600) y los demás simplemente somos unos miedosos, a los que los avisos publicitarios les gritan productos que nos quitarán el miedo, siempre y cuando...

El miedo es una posibilidad sobre un mal acontecimiento que nos afecte. Después de que algo pasa, ya el miedo deja de existir y se convierte en experiencia.

Pero el negocio del miedo no está en la experiencia vivida sino en la especulación acerca de lo que podría pasar. Y de eso se ha llenado esta tierra: de fines del mundo, de deudas que crecerán, de imposibilidad de avanzar por la propia cuenta, de enemigos creados por la propaganda, etc. Y así, Eduardo Galeano, el miedo se toma lugares y no lugares (aeropuertos por ejemplo), se grita, se usa políticamente, médicamente, intelectualmente, y dale. Y la mente construye la paranoia y en ella la imposibilidad de la confianza, el permanente desencanto y una sociedad que todo lo teme, aun querer.



Eduardo Galeano, escritor uruguayo (mezcla de inglés y latinoamericana) y caricaturista. Su posición contestataria lo ha llevado a huir varias veces de su país. Es un confrontador, de esos necesarios para no caer en las reuniones de esos fantasmas con los que convivimos. Y como habla claro, se dice que es políticamente incorrecto.

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