Un rancho de bareque y techo de latas y plástico, rodeado por una arboleda, era lo único que existía en el morro al que Meila Rueda llegó hace 32 años para tener dónde vivir.
Con Obdulio, su esposo, compró lo que era una posesión en el sector de La Divisa, a donde se llegaba por un camino que describe como un pantanero horrible.
"Nos tocaba lavar la ropa en una quebrada, y yo con una pepa de barriga me pegaba unas rodadas que no sé cómo no nacieron los niños con defectos", evocó.
Sin agua ni energía eléctrica, recuerda que pegó muchas lloradas por la dureza que enfrentó para levantar a los tres niños que le nacieron en ese abandono.
En el poco tiempo que le dejaba su oficio de ayudante de construcción, Obdulio trabajaba hasta la media noche en el banqueo del terreno para poder levantar la primera pieza de material.
A medida que construía la suya, Meila empezó a ver cómo la arboleda desaparecía y crecía un vecindario con el que en pocos años La Divisa se pobló. Todos habían alcanzado parte del sueño de tener un techo.
"Quedó lleno de casitas, con escuela y colegio, con vías y los buses suben al último morro", anotó.
Pero los dueños del nuevo asentamiento sabían que lo único que tenían eran posesiones, porque estaban en terrenos ajenos, de propiedad del Municipio de Medellín.
En un proceso que la Alcaldía de Medellín adelanta desde 2006, se consolidó un inventario de bienes del Municipio para entregar titulaciones hasta 2011.
Los beneficiados tenían que acreditar que ocuparon los predios antes del 30 de noviembre de 2001, que no están localizados en zonas de alto riesgo y que no tienen otras propiedades.
Y ayer, en la primera etapa, Meila hizo parte de un grupo de 45, de las 2.876 personas de cinco comunas que recibirán títulos de propiedad de las viviendas que ocupan y construyeron.
Un gesto de convivencia
Según el alcalde de Medellín, Alonso Salazar, "eso requería ser legalizado, que tuvieran un título-valor para tener claridad en asuntos como herencias y acceder al sistema financiero".
En el acto realizado en el Parque Bicentenario, el Alcalde pidió a los beneficiados que hagan un pequeño esfuerzo por la ciudad y ayuden a la convivencia y a cuidarse entre todos. "Nosotros vamos a responder con obras, ustedes trabajen con disciplina y amor en la formación familiar".
En representación del Ministerio de Ambiente y Vivienda, Carlos Mario Betancur Arias consideró que ésta podría ser la fuente de inspiración de un programa nacional de titulación porque es un ejercicio de admirar.
El vocero ministerial contó que en Colombia hay más de 1,5 millones de ocupaciones en terrenos municipales por parte de personas que tuvieron que recurrir a ello por necesidad de vivienda. "Esa paciencia los llevó a forjar sus viviendas y familias, que es lo que hoy reconoce el Gobierno", dijo, al pedir que sea un punto de partida para futuros mejoramientos y para aplicar a procesos como préstamos hipotecarios.
En el primer grupo de beneficiados, Margarita González, habitante del sector del Mirador del 12, agradeció el logro alcanzado.
"Ninguno se había puesto en el zapato de nosotros para darnos propiedad, aunque tuviéramos más de 30 años en esos predios", expresó.
Margarita recordó que cuando llegó hace tres décadas al Mirador, se dijo: "Una vez me meta aquí, de aquí nadie me saca hasta que tenga el derecho de propiedad".
La mujer, con su familia, puso a prueba la paciencia, y ayer, por fin, pudo cumplir su sentencia.
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