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A Shikibu

  • José Guillermo Ánjel R. | José Guillermo Ánjel R.
    José Guillermo Ánjel R. | José Guillermo Ánjel R.
09 de diciembre de 2011
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Apenas hace poco tiempo, conocida y querida Murasaki. He venido leyendo La novela de Genji , un texto escrito por usted en el Japón del siglo X, váyase a saber sobre qué papel delicioso y con qué calidad de pinceles.

Y digo esto por la delicadeza que transpira el relato y le permite al lector casi situarse en un aire lleno de perfumes, paisajes hermosos y, en el segundo tomo, en los inicios de la tormenta.

Porque su novela, señora, no es una saga de samuráis furiosos ni de gente que se hace el harakiri para purificar su deshonra. Sino, muy por el contrario, es una manera de entendimiento del entorno, del tiempo y las relaciones entre las gentes a partir de palabras delicadas, pequeños poemas y descripciones simples y hermosas: hay mucha observación y buen gusto para nombrar las cosas de la manera más fina, certera y discreta. Lo que nos falta.

A los occidentales (hasta la fecha) nos han encerrado en una Edad Media europea, llena de pestes, brujas, frailes, filosofía que es más teología, señores feudales violando siervas y visiones del infierno. Y si bien hay alguna joya que brilla en esa oscuridad, de la lectura de ese Medioevo quedan más sustos que agradecimientos.

O más picardías que actos inteligentes. Lo que no pasa con la Edad Media del Medio Oriente, la del Oriente (en este caso Japón) e incluso la de América, que son poéticas y llenas de construcciones hermosas. Y que están lo suficientemente documentadas para ser enseñadas. Pero las desconocemos y persistimos en saber poco de ellas porque nos confrontan.

Es que mientras nosotros narramos matanzas, sitios a ciudades y persecuciones a herejes, los otros narran la naturaleza, los gestos y las palabras válidas.

Querida Murasaki Shikibu, leerla a usted es como leer a los judíos que tuvieron que escapar de España, a los sufíes con sus jarchas y sejeles, a los chasquis que iban del mar a lo más alto de los Andes. Es que en lo que usted cuenta no existen el horror magnificado ni las convivencias con bichos asquerosos, ni la matanza de gatos ni el miedo a los que vagaban por los bosques. Y no es que La novela de Genji sea una utopía o un idealismo que cubra una violencia que también fue cierta (la de los samuráis), sino que la sabe describir para que no se convierta en una jerga común sino, como dicen los cabalistas, en una sanación, una reflexión, un equilibrio y una visión. Pues la vida tiene un sentido, y es vivirla en la realidad y no en la irrealidad y el pasmo.

Murasaki Shikibu, dama de la corte del Japón Heian, siglo X. Autora de la que se considera la novela más importante de Japón (La novela de Genji) y de unos diarios delicadamente trabajados. A través de esta escritora nos enteramos de la Edad Media japonesa, de sus conflictos y entendimientos. Y de todo ese más del que nosotros carecemos.

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