El titular del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), António Guterres, pidió este domingo más colaboración a la comunidad internacional para mejorar la calidad de vida de los refugiados colombianos en Ecuador.
"Este es un mensaje de solidaridad antes de Navidad y, de paso, quiero apelar a la comunidad internacional para que dé más apoyo para mejorar la vida de ustedes", dijo Guterres durante la visita que efectuó en la frontera norte de Ecuador para analizar la situación de los refugiados en esta zona.
El comisionado arribó en la mañana de este domingo a la ciudad costera de Esmeraldas, capital de la provincia del mismo nombre, donde el Acnur trabaja desde 2008, y se trasladó a una comunidad del pueblo Epera, un grupo indígena de origen colombiano que llegó a Ecuador en la década de los años sesenta.
Guterres, que escuchó a la comunidad, se comprometió a trasmitir sus inquietudes al presidente Rafael Correa, con quien se reunirá este lunes en Quito.
Según datos del Acnur, desde 2001 hasta junio de 2010, más de 15.500 personas solicitaron asilo en la provincia y "se estima que unas 8.000 han sido reconocidas como refugiadas". El 60 por ciento se declara afrocolombiano, aunque se estima que esa cifra es mayor.
Guterres también mantuvo un encuentro con representantes de refugiados colombianos en San Lorenzo, otra localidad fronteriza, quienes manifestaron su deseo de contar con más garantías en Ecuador como acceso al trabajo y a una vivienda "digna".
Los ciudadanos que llegan a Esmeraldas provienen, en su mayoría, del departamento de Nariño y se refugian en 22 comunidades "receptoras" en esta provincia ecuatoriana.
Guterres reconoció que lo que hace Acnur "es una gota en medio del inmenso mar" de necesidades que tienen los desplazados; sin embargo, comprometió mayor apoyo para los refugiados colombianos que viven en Ecuador.
Para el alcalde de San Lorenzo, Gustavo Samaniego, la visita del principal de Acnur es "esperanzadora", pues dijo: "Aunque recibimos a los hermanos colombianos con los brazos abiertos, sí necesitamos apoyo de los organismos internacionales".
"Nosotros trabajamos para que se sientan como si estuvieran en su país, porque es una situación que ellos no la han buscado", comentó.