En el programa Las voces del secuestro escuchó un mensaje para él. Un saludo con el que se sintió más querido, más recordado y no abandonado a su suerte.
Fue Vanesa Venegas Gutiérrez, una estudiante de comunicación social y periodismo la que le habló a través de la radio. Ya había visitado a su familia y ahora se presentaba ante él como la persona que lo había adoptado días atrás para acompañarlo durante su cautiverio.
Y eso lo recuerda el mayor de la Policía Guillermo Solórzano como una gran muestra de solidaridad que pudiera recibir de alguien.
"Sentí mucha alegría porque estar allá implica mucho dolor, sufrimiento, abandono a pesar de que la familia siempre está pendiente; pero cuando hay personas particulares que se preocupan, dirigen sus mensajes de forma directa, uno se siente muy halagado, se siente alegre", dijo Solórzano.
El mensaje de Venegas llegó a mediados del segundo semestre de 2009, cuando el llevaba dos años secuestrado por las Farc y estaba a menos de dos años de recuperar su libertad.
La estudiante nutrió el espíritu de Solórzano y su familia con mensajes y acompañamiento permanente. Esa era la misión al adoptar un secuestrado.
La iniciativa
Adopta un secuestrado es una iniciativa que nació en febrero del 2008 en la facultad de Comunicación Social de la Universidad de la Sabana. Su objetivo es no permitir el olvido de los plagiados, algo que se hace con mensajes y una lucha constante por su libertad.
"La iniciativa encontró en la adopción la manifestación oportuna para acompañarlos. Porque adoptar es recibir como hijo. Entre los amores humanos la maternidad es sinónimo de entrega, desprendimiento y sentir como propio todo aquello que le sucede al hijo. Esos son los sentimientos y valores que la iniciativa busca promover", dicen desde el programa.
La labor en la que trabaja parte de una premisa para pensar en el otro, "desde tu libertad lucha por los que no la tienen".
Aunque surge desde la Universidad, cualquier persona puede ser adoptante, puede sumarse a la iniciativa para luchar por la libertad de uno de los compatriotas retenidos en la selva.
Venegas fue una de las que se sumó al programa porque "para ellos significa mucho, que una persona totalmente ajena a su familia esté pendiente de ellos, de sus familias, de enviarles un mensaje, de ayudar a que su libertad sea mucho más pronto", explicó.
Para la directora de la Fundación País Libre, Olga Gómez, este programa, al que son cercanos, les "parece importante porque intenta ponerles rostro a las víctimas y el discurso del secuestro siempre ha sido de números, cuánto ha subido, cuánto ha bajado. Otro detalle es que intenta darle al secuestro una comprensión global, no solo sectorizada".
Venegas y Solórzano se conocieron el pasado 5 de junio. Aunque hablaron telefónicamente días después de la liberación del uniformado, ocurrida el 16 de febrero 16 del presente año, se reunieron ese día en la Plaza de Bolívar en Bogotá para exigir la liberación de todos los demás secuestrados.
Gómez resaltó que "la academia, en cabeza de esta universidad, asume un compromiso con un tema social importante, porque las academias algunas veces tienden a no tener ningún tipo de intervención con los problemas de la gente".
Otra adopción
Solórzano recordó que estando secuestrado conoció la iniciativa, "me sorprendió mucho y la tomé de la mejor forma, con mucho agradecimiento por la solidaridad y sobretodo por la preocupación que generaba el tema".
A Venegas le encanta saber que el mayor Solórzano está en libertad y puede disfrutar con su familia. Saber que pudo acompañarlo en sus momentos de desesperanza y que ahora puede llamarlo en cualquier momento para compartir como con cualquier amigo.
Pero decidió seguir enviando su voz de apoyo a los secuestrados.
"Ahorita tengo al cabo del Ejército Luis Alfonso Beltrán, que lleva secuestrado 13 años y tres meses. Hace poco le mandé un mensaje, la idea es hacerlo con frecuencia para que sienta el apoyo", dijo.
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