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HISTÓRICO
Alianza contra las Farc en el Darién
  • Alianza contra las Farc en el Darién | Las tropas colombianas y panameñas se encontraron en el sitio fronterizo donde se construirá la base militar. FOTO JUAN CARLOS MONROY
    Alianza contra las Farc en el Darién | Las tropas colombianas y panameñas se encontraron en el sitio fronterizo donde se construirá la base militar. FOTO JUAN CARLOS MONROY
Por JUAN CARLOS MONROY GIRALDO | Publicado el 20 de junio de 2013

En dos meses las tropas de Colombia y Panamá se proponen asegurar el control de una zona gris que por años aprovecharon las Farc en la región fronteriza del Darién para traficar armas, narcóticos y refugiarse fuera del alcance de las tropas en suelo colombiano.

Una base conjunta con tropas del Ejército de Colombia y del Servicio Nacional de Fronteras del vecino país es la más reciente medida de cooperación militar acordada el pasado martes, durante un encuentro entre autoridades de ambos países.

El sitio de la reunión es un sitio montañoso, apartado y selvático de la región del Darién, entre la zona del alto Tuirá (Panamá) y el norte de Chocó. Sin población a varios kilómetros a la redonda por lo inhóspito de la geografía, y donde el calor propio de la selva húmeda tropical supera los 30 grados centígrados todo el tiempo, se encontraron las tropas de ambos países.

Los soldados tuvieron que cortar árboles en esa selva virgen para permitir el aterrizaje de los helicópteros con las comitivas binacionales. Justo en esa serranía, que sirve de límite natural entre Colombia y Panamá, quedará ubicaba la base militar.

En ese paraje selvático, el general Sergio Mantilla Sanmiguel, comandante del Ejército colombiano, explica que la unidad militar debe servir como "base de lanzamiento de operaciones contra los grupos armados ilegales como el frente 57 de las Farc y el control del narcotráfico, el tráfico de armas y la migración ilegal de personas".

El Ministro de Seguridad Pública de Panamá, José Raúl Mulino, reconoce que el frente 57 de las Farc se convirtió en una amenaza para su país. Se basó en las incursiones guerrilleras, como la muerte de dos uniformados panameños en el sector de El Guayabo en 2010, tras caer en un campo minado que las Farc instalaron para proteger un campamento. Mulino recordó que en 2012 fueron desmantelados tres campamentos guerrilleros en la ribera del río Tuquesa.

A eso se suma el uso de territorio panameño por parte de las Farc para el tráfico de armas desde Centroamérica y para la producción y tráfico de cocaína. Tras cruzar la frontera, la droga es embarcada a Centroamérica, Estados Unidos y Europa.

La semana pasada el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá destruyó un laboratorio para el procesamiento de cocaína y un cultivo de hoja de coca en la provincia del Darién. El complejo cocalero fue atribuido al frente 57 de las Farc.

"Quizás en Colombia se le considere una guerrilla, pero para Panamá las Farc son un cartel más del narcotráfico y el terrorismo internacional", denunció Mulino.

Una frontera insegura
La base militar conjunta concertada esta semana consolida esa estrategia conjunta, que, para el general Sergio Mantilla, "debe conducir a eliminar una zona gris que los grupos ilegales como las Farc aprovechaban para delinquir y que por recursos y dificultades geográficas no estaba asegurada".

Desde diciembre de 2008, se ejecuta la operación Soberanía, con tropas de la Brigada XVII con jurisdicción en el Urabá antioqueño y chocoano. El objetivo principal es combatir al frente 57 de las Farc, al mando de Gilberto Torres Muñetón, alias "el Becerro".

Se trata de una de las estructuras que la Policía, y ahora las autoridades panameñas, señalan como responsable del narcotráfico entre los dos países.

El general Luis Alberto Pérez, comandante de la Policía Antinarcóticos, presente en el sitio del encuentro fronterizo, ratifica que ese frente de las Farc participa "en toda la cadena del narcotráfico, desde la siembra de la hoja de coca, la producción en laboratorios y el tráfico, así como en alianzas con las bandas criminales y narcotraficantes".

Durante los cinco años de ofensiva, el Ejército reporta que logró disminuir a la mitad el número de integrantes del frente guerrillero. El general Hernán Giraldo, comandante de la Séptima División del Ejército, sostiene que la estructura pasó de 261 hombres armados en 2008 a unos 129 en la actualidad.

La Séptima División reporta que 66 insurgentes se desmovilizaron, 27 fueron capturados, 24 más perecieron en combates y otros 14 murieron en diferentes hechos, como fusilados por la guerrilla o ahogados en ríos.

Esa reducción en integrantes y capacidad bélica -según Giraldo- ha significado la pérdida de presencia del frente en la región del Medio Atrato y los municipios de Vigía del Fuerte y parte de Carmen del Darién.