Con visión de futuro y como ejemplo de lo que es posible cuando prevalecen los intereses de la comunidad, Medellín, Antioquia y la Nación se unieron en un proyecto que le permitirá a la región dar un salto significativo para superar el rezago acumulado en materia de infraestructura vial.
La firma del contrato interadministrativo para la construcción del proyecto vial Autopistas de la Montaña, con el que se pone en marcha todo el proceso de estudios, diseño y ejecución, es una prueba, como lo aseguró el alcalde de Medellín, Alonso Salazar, de que la región está dispuesta a "ser protagonista de grandes obras".
Por primera vez en la historia de la ciudad, la administración municipal se vincula en forma directa, no por medio de ninguna de sus empresas descentralizadas, a un megaproyecto que está por fuera de su jurisdicción, incluso comprometiendo partidas de vigencias futuras del presupuesto, para aportar 400 mil millones de pesos para la construcción de las autopistas.
A la financiación del proyecto, que vale 5.6 billones de pesos, también contribuyen la Nación (1 billón de pesos) y la Gobernación de Antioquia (600 mil millones), que han visto la oportunidad para que nuestro departamento se vincule, en forma expedita, con las grandes troncales que llevan hacia los puertos, de manera que nuestra producción industrial tenga esa salida hacia el mercado exterior, tan fundamental en el mundo globalizado.
La dinámica comercial que se desprenderá del uso de estas vías redundará en un aumento de la competitividad y un mejor posicionamiento económico de la región, con el consecuente estímulo a la generación de empleo, una de las necesidades más sentidas de los habitantes.
Aunque no están dentro del área geográfica de Medellín, los cuatro corredores en doble calzada, con una extensión de 1.251 kilómetros, serán los accesos y salidas del Valle de Aburrá que, con mejores especificaciones y tiempos más cortos, quedará integrado a las arterias nacionales. Una autopista nos llevará desde el Túnel Fernando Gómez Martínez hasta El Tigre, en el nordeste de Antioquia; otra, desde Don Matías hasta Caucasia, en el Norte; una tercera, desde San José del Nus hasta Puerto Berrío, en el Oriente; y la cuarta, desde Camilocé hasta Tres Puertas, en Caldas, para empalmar con la vía al Eje Cafetero.
El contrato para la construcción de este proyecto tiene una característica adicional que es necesario resaltar y es la vinculación, por primera vez, de la empresa Interconexión Eléctrica, S.A. (ISA) a la ejecución de un proyecto vial en el país. ISA es una multinacional colombiana vinculada ya a proyectos de concesión en Chile, a la par de su vasta experiencia acumulada en el manejo de grandes obras de generación eléctrica y para la transmisión de energía.
Otro hecho significativo es que las Autopistas de la Montaña nacen como iniciativa de un grupo de trabajo que vinculó a los sectores público y privado en la búsqueda de alternativas que le permitan a Antioquia desarrollar los proyectos de infraestructura para mejorar su competitividad y la del país, analizando escenarios futuros para concretar el sueño que algunos líderes antioqueños han querido lograr para nuestra región como "la mejor esquina de América".
Elementos novedosos que hablan de integración de voluntades y sustentan un proyecto que puede ser ejemplo para otras regiones del país, y así mostrar que no se puede seguir esperando que sea el Gobierno nacional el que les resuelva todos los problemas.
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