Cuando los dioses de la India descendían al mundo terrenal se encarnaban en otros seres. La forma corporal que adquirían era llamada avatar. El término proviene del sánscrito y fue adoptado en Internet, especialmente en redes sociales, para designar la imagen que los usuarios eligen para identificarse en sus perfiles de Twitter, Facebook, correo electrónico y otros servicios.
La elección de un avatar es una de las primeras acciones a la hora de definir la identidad digital de cada individuo. Diferentes factores intervienen cuando se escoge esa imagen que nos representa, pues debe servir a nuestros propósitos, sean personales, profesionales, corporativos o sociales.
Los usuarios deciden qué avatar tener pero es importante considerarlos un factor de credibilidad. Un buen avatar puede generar simpatía y atraer seguidores, o causar rechazo y hacer que las opiniones expresadas no sean tenidas en cuenta en las conversaciones de la red o pasen desapercibidas a la hora de viralizar contenidos. En ocasiones, un avatar vale más que mil palabras.