El informe de la Comisión de Seguimiento del Polo Democrático Alternativo sobre la contratación en Bogotá, dejó al descubierto no sólo la supuesta corrupción distrital sino que provocó la atomización de este Partido. Es una lástima que un movimiento que en sus orígenes pretendía apartarse de los vicios tradicionales de la politiquería, ahora sea el vivo ejemplo de ella. Nada le sobra en materia de maquinaria, clientelismo, tráfico de influencias, amenazas y desmedidas ambiciones. Es como si buscara combinar, también, todas las formas de lucha.
Pero lo más grave es que la crisis del Polo no es sólo de él. Arrastra consigo a la ciudad capital, lo que los colombianos no podemos permitir. Bogotá es de todos y a todos nos duele, y por ello, las investigaciones sobre los eventuales hechos de corrupción deben hacerse de inmediato, para que responda quien tenga que responder. Sea quien sea.
Es que las acusaciones no son de poca monta, trascienden el plano político y pueden llegar a tener consecuencias penales. En el citado informe se asegura que el alcalde Samuel Moreno y grupos cercanos a su hermano Iván, permitieron que en el Distrito se redujeran los procesos de licitación pública y se incrementara la adjudicación directa de contratos de obras. Según las cifras, el 70 por ciento de la contratación de la infraestructura de Bogotá, de 4 billones de pesos al año, está en cabeza de cinco grupos, a quienes se les adjudicó sin licitación. Y si bien los denunciantes reconocen que esto solo no configura corrupción, "sí es un gran indicio".
Creemos que ante tales incriminaciones el Alcalde debió haber respondido con contundencia, pruebas y argumentación, pero nada de esto se vio en su emotivo mensaje del pasado viernes. Se limitó a decir que los cuestionamientos obedecen a una campaña de desprestigio en su contra y de su familia, y al juego político que ya comenzó. Pero nada dijo sobre los casos de contratación directa, del llamado carrusel de contrataciones y de la supuesta vinculación de sus amigos en las ejecuciones de las obras públicas de Bogotá.
Es sumamente delicado que importantes fuerzas políticas le hayan quitado el apoyo al burgomaestre Moreno. El Partido Liberal salió de inmediato a decir que no tiene responsabilidad con su gobierno y que los liberales que son parte de su administración "lo hacen a título personal y no representan a la colectividad".
El Partido Conservador, que le hace oposición al Polo, pidió una pronta investigación para que se haga claridad sobre estos procesos de contratación con visos de corrupción, por sumas que son "escalofriantes", según palabras de Fernando Araújo.
El Partido de la U fue aún más allá. Los 13 concejales de este partido en Bogotá anunciaron el retiro de cualquier tipo de apoyo al Alcalde. Y el jefe nacional de la colectividad, Juan Lozano, advirtió que "Bogotá requiere un rumbo sustancialmente distinto al que le ha dado el Polo en los últimos siete años durante las administraciones de Luis Eduardo Garzón y Samuel Moreno, quien no tiene el apoyo político de este partido".
Bogotá espera respuestas prontas y eficaces para sus grandes desafíos. En especial, gobernanza. Esa que se viene dinamitando a la misma velocidad que lo hace el Polo.
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