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HISTÓRICO
Carta a Chávez
Cristina De Toro | Publicado el 14 de agosto de 2009
Señor presidente Hugo Chávez:

Desde el día de su entrevista con la periodista Vicky Dávila, he querido comunicarme con usted para, respetuosamente (el significado de esta palabra lo puede averiguar en cualquier diccionario), hacerle algunos comentarios.

En primer lugar, quiero manifestarle que, al oírlo decir con tanta propiedad, que es hijo de Simón Bolívar, recordé cuando en alguno de sus tantos viajes a Argentina, usted dijo allá, con la misma convicción del sábado pasado, que era hijo de San Martín y del Che Guevara. También, he leído que le ha achacado la paternidad, entre otros, a Túpac Amaru, Sandino, José Martí y a Mao.

Señor presidente Chávez, de la manera más comedida, me permito decirle que de esa mezcolanza genética e ideológica que usted está haciendo, no puede resultar nada bueno. Lo que a usted le está pasando, es como cuando a uno le da por pintar y se pone a revolver colores sin ningún criterio. El resultado de semejante amasijo es un color sucio, algo que acaba por asemejarse más al pantano que a la pintura.

Además, ese afán que mantiene por parecerse a uno y a otro, hace que usted carezca por completo de identidad ideológica y, más bien, sea un mal remedo de esos hombres que, aunque no comulgue yo con sus ideas, sí les reconozco su autenticidad.

En segundo lugar, presidente Chávez, quería decirle que me gustó mucho cuando le dijo a la periodista, que usted se consideraba simplemente un soldado chiquitiiiiiico. Estoy completamente de acuerdo con usted, no por lo de soldado, sino por lo de chiquitico. Sí, presidente Chávez, chiquitico es como lo veo cada vez que insulta a mi país y a mi presidente Álvaro Uribe. Chiquitico, por ridiculizar al vicepresidente Francisco Santos. Chiquitico, cuando con lenguaje procaz y ordinario, se refiere a los que no opinan como usted. Chiquitico, por negarse a reconocer como terroristas a las Farc, nuestro más grande flagelo. Chiquitico, cuando utiliza las relaciones comerciales como instrumento de retaliación política. Chiquitico, porque acostumbra adulterar la verdad. Chiquitico, por abusar de la libertad de expresión de la que su pueblo carece. Chiquitico, por ser un presidente autocrático que se ampara tras el uniforme que alguna vez enlodó. Chiquitico, por engañar a los venezolanos con la ilusión de un futuro mejor, mientras enmascara los desastres que provocan su incapacidad y su megalomanía.

Y para terminar, quiero que sepa presidente Chávez, que ser o sentirse colombiano, no es simplemente cantar el ¡Oh Gloria inmarcesible! con pasión y fuego, como usted dice. Ser colombiano es bastante más y, discúlpeme que se lo diga pero, usted no es digno de ese honor.

PD. Presidente Chávez, no se le vaya a ocurrir decir que también es hijo de su compatriota don Andrés Bello, le garantizo que esa sí que no se la van a creer.