Muy grave el título del debate que se realizó el pasado 15 de octubre en el Concejo de Medellín: Complot contra el señor Alcalde. En una ciudad que protege las instituciones legalmente constituidas y tiene un sistema democrático que respeta la voluntad popular; asistir a una sesión en la que se anunciaba desde días antes que se dejaría al descubierto un entramado para acabar con esa tradición, debería remover los cimientos de toda la sociedad. Si existía un claro complot contra el Alcalde que anunciaba el Concejo y se entregaban pruebas claras de la participación de actores políticos y empresariales, todos nos deberíamos unir para rechazarlo, y a eso estábamos dispuestos.
Sin embargo la sensación que quedó después de ver la transmisión en Telemedellín fue la misma que generó Gustavo Petro cuando en abril de 2007 anunció con bombo y platillos que en el debate al paramilitarismo en Antioquia, realizado en el Senado, entregaría un listado con nombres y nuevos hechos. El debate de 2007 fue un compendio de noticias que habían publicado los medios de comunicación con antelación y el del complot contra el señor Alcalde, igual.
Este debate tendría que haber terminado con la presentación de las pruebas -si existe tal complot y tales pruebas- no sólo ante los concejales de la ciudad, sino ante las autoridades competentes. Los cabildantes que lo convocaron tienen la obligación de denunciar penalmente a quienes, según ellos, están atentando contra el alcalde Alonso Salazar.
Uno a uno los concejales fueron haciendo uso de la palabra para respaldar el sistema democrático y defender las instituciones (es su deber hacerlo), pero ninguno señaló con nombre propio a conspiradores diferentes de los que ya habían indicado el Alcalde y funcionarios de su administración en los medios.
Valeroso el concejal Carlos Ballesteros que recordó en contravía del resto, que hacer oposición no es sinónimo de conspirar; otros como el concejal que representa el movimiento Jóvenes Fajardistas, se fueron hasta el extremo de decir que ese complot iba también para Sergio Fajardo porque va de segundo en las encuestas presidenciales y que hasta él mismo estaba en la mira de los conspiradores por haber llegado al Concejo en esa lista. ¡Por favor!
En Medellín reconocimos desde el 28 de octubre pasado a Alonso Salazar como nuestro alcalde y así será hasta el 31 de diciembre de 2011. No hay razón para revocarle el mandato y si algunos lo están pensando, aunque están en su derecho, están alejados de la realidad. Si existe un complot y hay nuevos hechos, denúncienlos penalmente y sin ambages señores concejales, y si no hay más información de la que ya han entregado los medios, pasen la página y dejen que la justicia haga lo suyo.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8