Con la decisión del presidente Simon Peres de escoger a Benjamín Netanyahu para formar un Gobierno de coalición en Israel, la esperanza de un proceso de paz con los palestinos podría desvanecerse.
Una vez conoció la noticia, Netanyahu, líder del partido de derecha Likud, exhortó a sus rivales a unirse al nuevo Gobierno, pero hasta el momento sólo cuenta con el respaldo de partidos de extrema derecha y ultra religiosos que se oponen a negociar con los palestinos.
"La llegada de Netanyahu al poder es un factor negativo. En múltiples oportunidades ha dicho que no está de acuerdo con la cesión de territorios e incluso muchas veces en su anterior gobierno se manifestó en contra de negociar con Arafat", afirmó Fernando Javier Cvitanic Oyarzo, profesor de la universidad de la Sabana y especialista en temas internacionales.
Para Cvitanic el próximo gobierno de Israel estará caracterizado por tener una mano mucho más fuerte y rígida, que podrá complicar las relaciones que tiene con Estados Unidos para quien era más fácil entenderse con el partido Kadima e incluso, aseguró, podrá tensar las relaciones de Israel con Siria, que no reconoce la legitimidad del Estado judío, y con Irán.
Barack Obama desde sus discursos de campaña ha mostrado una actitud conciliadora para la solución de conflictos y la posición de su principal aliado en el Medio Oriente chocará con su política internacional.
Sin embargo, para Luis Guillermo Patiño, docente de la maestría en Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana, E.U. no va a perder la posición privilegiada que tiene con Israel.
"Esto podrá llevar a Israel a no tomar una decisión de ir a la guerra, de manera unilateral, sin contar con el aval del presidente Obama y quizá cuando intente una intervención lo haga con mayor cuidado. De todas formas, el cambio no va a ser mucho porque E.U. no puede abandonar ni sancionar a Israel", dijo Patiño.
Buscando la unidad
A pesar de que Tzipi Livni, del partido centrista Kadima, venció a Netanyahu en las elecciones parlamentarias del 10 de febrero por un escaño, Peres decidió dar la posibilidad de convertirse en primer ministro a Netanyahu porque cuenta con una base sólida de 65 diputados, de los 120 que integran la cámara.
Netanyahu envió ayer un mensaje a Livni y a Ehud Barak del Partido Laborista para que se unan a su Gobierno por el bien del país.
Livni aseguró que estaba dispuesta a quedarse en la oposición, pero aceptó la invitación de Netanyahu para analizar la posibilidad de sumarse a la coalición y se reunirán mañana.
A partir de este momento, Netanyahu cuenta con seis semanas para formar su Gobierno, de lograrlo asumirá el cargo por segunda vez.
Para Patiño, si esto ocurre, hay una alta probabilidad de que se reduzcan las posibilidades de diálogo y las escaladas armadas continúen, "porque de cierta manera los israelitas votaron por eso".
Cvitanic también lo ve así: "si se conocía su postura y la gente lo votó, es una muestra de que buena parte del pueblo no está de acuerdo con las negociaciones".
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