Parece generalizarse un sentimiento de inseguridad e intranquilidad en el Valle de Aburrá, y especialmente en Medellín, con el que los habitantes de la capital antioqueña se están viendo obligados a convivir.
Esto tiene razones conocidas: el aumento de los atracos, que ha derivado incluso en homicidios, en las calles de la ciudad. No quiero entrar a discutir aquí si la inseguridad se ha incrementado de hecho, o si se trata de una mera percepción ciudadana.
Lo que quiero hacer es un llamado a que no nos dejemos dominar por el pánico y no tomemos la justicia en nuestras propias manos. Esto lo digo debido a que veo que algunas personas han visto con buenos ojos manifestaciones en este sentido, que comparten en las redes sociales, e incluso un vergonzoso panfleto de un grupo autodenominado "Circaya" que promete "limpiar" la ciudad de la delincuencia.
La retórica usada por esta clase de personas puede ser llamativa, pero en Colombia no necesitamos más personajes o grupos que, ante la inoperancia del Estado, entren a asumir las funciones de las autoridades y de la justicia.
Respecto a este asunto ya tenemos suficiente experiencia. También las Farc se consideraban a sí mismas en sus inicios una organización de autodefensa campesina, que luchaba contra la violencia de un Estado opresor y excluyente, y miren en lo que degeneró. Y para no ir tan lejos, recordemos que los atroces grupos paramilitares siempre se autodenominaron discursivamente como grupos de autodefensa que se habían visto obligados a armarse para defenderse de la guerrilla.
Estas organizaciones armadas tal vez hayan tenido, en sus orígenes, motivos para armarse (aunque esto es discutible), pero las dos se constituyen en ejemplos terribles de lo fácil que resulta perder el control del poder, y pasar de ser un supuesto grupo de autodefensa a convertirse en organizaciones criminalizadas y capaces de todo tipo de actos de barbarie.
Por ello, en vez de arriesgarnos a repetir la historia, presionemos al Estado para que, como detentador del monopolio legítimo de las armas, cumpla con su función de protegernos. Y como sociedad rechacemos de manera no violenta cualquier manifestación de la criminalidad
*Taller de Opinión es un proyecto de El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión joven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni las universidades e instituciones vinculadas con el proyecto.
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