El desempleo en la ciudad de Medellín y el Área Metropolitana, incluida Envigado, alcanzó en enero la muy preocupante cifra de 14,6 por ciento. Es como si hubiéramos regresado a la situación de enero de 2003 en solo unas pocas semanas, sin percatarnos plenamente de lo que estaba sucediendo. Creemos que es fundamental que los empresarios, los gremios y las autoridades de la región asuman una situación que no se puede dejar que avance sin ser atendida.
Uno de los aspectos más preocupantes es que quienes están perdiendo los empleos son las personas que pertenecen a la franja llamada mano de obra no calificada. Es decir, los que están saliendo más afectados son los ciudadanos más vulnerables y carentes de posibilidades de encontrar un nuevo puesto. En otras palabras, estamos retrocediendo lo poco que habíamos logrado avanzar en inclusión social y superación de la pobreza, con todo lo que ello implica.
Una primera reflexión que deben hacer los empresarios es sobre el valor social del empleo. Cuando se decide sobre la reducción de personal no se trata solo de buscar mantener la rentabilidad. Es preciso mirar otros efectos, sobre todo en los casos de personas de bajos ingresos, pues se trata también de conservar los equilibrios sociales, buscar la equidad y la inclusión que permiten que las empresas y las comunidades sean viables.
Antioquia y la llamada Área Metropolitana tienen desde la década de los sesenta un problema persistente de exclusión social y desempleo. Ni siquiera la reciente fase de crecimiento y expansión internacional, la mejor en los últimos sesenta años, logró reducir la enorme franja de población pobre que se generó en varias décadas. Sin embargo, lo que se avanzó en convivencia no lo podemos perder.
Medellín y Antioquia deben actuar rápidamente activando las obras públicas que se tienen planeadas para los próximos años. El tema ahora es de prioridad social. Las Autopistas de la Montaña, el Túnel de Oriente, las obras de Pescadero y de Porce, las obras de movilidad, la vía expresa del río, las fases uno y dos de Metroplús, las demás dobles calzadas, las 15.000 viviendas para Medellín y todas las obras contempladas en los planes de desarrollo deberían iniciarse lo antes posible.
Los puestos generados deben orientarse a la inclusión de los grupos más vulnerables de la población. Es igualmente importante que se mantengan todos los esfuerzos en la generación de empresas, en especial aquellas que en esta situación logran vincular grupos importantes de población con bajos niveles de preparación.
Seguimos teniendo niveles de informalidad con ingresos insuficientes de más del 55 por ciento de los puestos de trabajo y buena parte de ellos están asociados a situaciones de pobreza. El reto de todos es avanzar en solidaridad. Ser solidario es la imposibilidad de que alguien se sienta bien si su entorno está mal.
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