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HISTÓRICO
DE TRISTEZAS FUTURAS
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Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 01 de mayo de 2013

La semana pasada la Policía Nacional dio de baja a alias "Negro Sarley", jefe de la banda criminal de los "Urabeños" en el Norte de Antioquia y Córdoba. La operación es un recordatorio de que, incluso con la negociación con las Farc en La Habana, la paz sigue estando muy lejos de las realidades nacionales.

El presidente Santos reconoció este desafío al referirse a la baja del jefe mafioso. En efecto, los "Urabeños" tienen presencia en 123 municipios del país, extorsionan, ejercen control sobre las rentas e incluso se involucran en los asuntos políticos locales. No solo eso, parecen ser el único grupo armado ilegal que se ha fortalecido, pasando de tener 1.970 a 2.366 hombres en el último año.

Incluso si el proceso de La Habana con las Farc termina tan bien como sus defensores juran, la guerra en Colombia continuará. La mayor amenaza para la seguridad de los colombianos no son las guerrillas sino el narcotráfico, representado por las famosas bacrim; ese nuevo terror que expele un hedor ya conocido, esa evolución macabra de un viejo enemigo.

Jordi Raich, jefe de la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja en Colombia, sostuvo hace poco que "las bandas criminales causan tantas o más muertes, amenazas, desplazamientos y desapariciones que la guerra a la que el proceso de La Habana busca poner punto final".

El país debe replantear su estrategia contra estas organizaciones criminales, ahora que estamos ad portas de un posconflicto y que las viejas herramientas, como la extradición o captura de jefes, parecen estar dejando de funcionar. Algo extrañamente indignante y sin embargo diciente se desprende de la sonrisa socarrona de alias "Fritanga" antes de ser extraditado la semana pasada a Estados Unidos: la tumba en Colombia ya no es preferible a la cárcel en el norte.

Bandas como los "Urabeños" podrían convertirse en reclutadores de guerrilleros desmovilizados; de hecho, estarían al acecho del know how de años de traficar con drogas, extorsionar y combatir de un par de miles de futuros ex combatientes. Una parte importante de los actuales miembros de las bacrim fueron reciclados de otros grupos como las AUC, el EPL e, incluso, los "Rastrojos" y los "Machos". El mismo "Negro Sarley" empezó su carrera criminal en el EPL.

Así, las cosas empeorarán un poco todavía, y sin la acción decidida del Estado a combatir las bacrim, no mejorarán en el futuro cercano.