Lina Marulanda Cuartas se fue en silencio. Partió de un mundo en el que deja una huella de afectos, de cariño, y de una experiencia profesional marcada por su cálida presencia ante las cámaras fotográficas y de televisión.
Una experiencia que la hizo reconocida en el medio, por sus compañeros y por el público que siempre la apreció: talentosa y profesional.
Lejana a los escándalos y a las murmuraciones, Lina tenía claro que el trabajo bien hecho era el testimonio más valioso de su carrera. Un capital por el que siempre fue reconocida y que ella protegía como un bien valioso. Y lo defendía.
¡Y cómo lo hacía! Con convicción, con las ideas claras a la hora de exponer sus argumentos y de exigir respeto por su profesión, por sus ideas y por el tiempo de trabajo de todos.
Hoy, a Lina la vamos a recordar como ese rostro dulce, como esa mujer de sonrisa franca y de carácter fuerte, que nos acompañó en la pasarela y en la pantalla.
A su familia, nuestro más sincero mensaje de condolencias.
Que hoy los acompañe la fortaleza y el recuerdo inmenso de una hija que estuvo 30 años a su lado.
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