Los caucus de Iowa de esta semana, la primera parada en la carrera por la nominación presidencial e, históricamente, la de resultados más ajustados, evidenciaron que los republicanos aún no se ponen de acuerdo sobre quién será su próximo líder.
Con sólo ocho votos de diferencia, el exgobernador de Massachusetts Mitt Romney, quien ya intentó hacerse con la candidatura en 2008 y que perdió ante el senador John McCain, se impuso al exsenador Rick Santorum, católico y conservador en materia social y fiscal, quien ganó posiciones inesperadamente en las últimas semanas entre las bases del partido.
Éste último permaneció hasta hace pocos días en la cola de opcionados a ser nominado, con una campaña para nada onerosa y poca publicidad.
Mientras tanto, la campaña de Romney llegaba en septiembre a los 32 millones de dólares, en su mayoría provenientes de Wall Street según el diario español ABC , un músculo monetario que no parece darle mucha ventaja hasta ahora.
No obstante, el analista norteamericano Aaron David Miller, del Centro Internacional Woodrow Wilson para Académicos, pronostica que lo más seguro es que Romney, exgobernador de Massachusetts, sea el candidato republicano.
"Romney obtendrá la nominación casi por defecto, pues ninguno de los otros candidatos tiene chance de derrotar al actual Presidente. Creo que el Partido Republicano se dará cuenta, luego de destruirse a sí mismo, de que él es la mejor apuesta", aseguró.
Santorum, por su parte, la tendrá muy difícil para asegurar la financiación de su campaña en estados como Nueva Hampshire, Carolina del Sur y Florida, próximos escenarios de las primarias, en palabras de Terry Nelson, exasesor del retirado precandidato republicano Tim Pawlenty.
Perspectivas para Obama
Mientras los republicanos luchan entre sí, la campaña de Obama aprovecha que los reflectores están en otra parte para dar forma a un discurso más sólido en materia de gasto público y crisis financiera.
Miller asegura que los resultados en Iowa no deben preocupar al actual Presidente de Estados Unidos pues "Obama no está compitiendo contra Romney, sino contra la mala economía. Si ésta no mejora, hay una gran probabilidad de que pierda. Pero tiene hasta noviembre para mejorar su discurso y, en política norteamericana, eso es una eternidad", manifestó.
Las primarias apenas comienzan y, en palabras de analistas, es muy temprano para sacar cálculos. Lo que sí es seguro es que, sin importar quien sea el próximo mandatario de E.U., su prioridad será atender los problemas domésticos, por lo que no se vaticinan cambios abruptos en política exterior.
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