El desarrollo integral de los niños y las niñas, sobre todo durante sus primeros años de vida es una de las responsabilidades más grandes de los padres.
Son ellos quienes están llamados a suplir todas las necesidades del nuevo integrante del hogar. Alimento, abrigo, vacunas? una gran cantidad de actividades que implican una gran inversión en tiempo y recursos, que aunque son hechos con amor y profunda alegría, de todos modos generan esfuerzos que resultan agotadores.
La paternidad-maternidad es una de las misiones vitales de los seres humanos. Es el espacio en donde nuestra vocación protectora y formadora surge y se pone al servicio de una nueva vida, donde apoyamos el proceso de estructuración de un nuevo sujeto, lo acompañamos, celebramos, llamamos la atención, corregimos, nos alegramos y también sufrimos.
Para los padres de familia
Recientemente, se ha puesto de moda decir que es más importante contar con "tiempo de calidad" para estar con nuestros hijos e hijas.
Las necesidades de la vida actual, el trabajo, los afanes, las carreras, han limitado significativamente la cantidad de tiempo que podemos dedicar a nuestros hijos. Incluso, tendemos a meterlos en una gran cantidad de actividades extracurriculares (cursos de deportes, actividades artísticas, "scouts", entre otras), para que no estén solos en casa y tengan la oportunidad de compartir con otros y aprender algo nuevo.
Esa necesidad "obligada" de separarnos de nuestros hijos, desafortunadamente genera una independencia precoz que nos aleja de ellos y vamos perdiendo margen de acción en el acompañamiento y en la corrección de nuestros hijos.
La falta de contacto en lo cotidiano nos aleja emocionalmente de ellos, empezamos a compensar con cosas materiales, pero no hacemos adecuadas compensaciones psicológicas y la brecha entre papás e hijos cada vez es más grande.
Qué bueno sería hacer un alto en el camino y poder detenernos a reflexionar sobre la cantidad de tiempo que cada día dedicamos a estar con nuestros hijos. Si ese cálculo nos arroja entre lunes y viernes menos de 10 horas a la semana, la invitación es a encender las alarmas.
Intentar llegar más temprano a casa, ayudar a hacer tareas (sin regañarlos), jugar sinceramente con ellos (no jugar de mala gana, por compromiso), sino involucrarnos sinceramente en el juego y dejarnos envolver por la magia de la imaginación de nuestros hijos. Esas acciones, aparentemente inútiles son el mejor regalo que podemos darle a nuestros hijos e hijas.
Cuando ellos tengan la edad que nosotros tenemos hoy, recordarán momentos gratos y harán todo lo posible por repetir esas mismas acciones con sus propios hijos? el resultado será muy agradable y satisfactorio: niñas y niños felices y sanos emocionalmente.
*Sicólogo
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8