Organizar la fiesta, lucirse y superar sus actuaciones pasadas en la Copa Mundo. En estos tres propósitos sustentan los sudafricanos la misión que tendrán en la cita mundialista que comenzará el próximo 11 de junio en Johannesburgo.
Como dijo el seleccionador Carlos Alberto Parreira, el orgullo nacional deberá imponerse a cualquier otro interés, al conocer el ofrecimiento de la Federación de pagarle 100 mil euros a cada futbolista que haga gol en el Mundial: "jugaremos ante nuestros aficionados y los deportistas estarán motivados por su orgullo y determinación de hacerlo bien, no por el dinero".
Y es que en su tercera presencia mundialista, Sudáfrica aprovechará la condición de anfitrión para avanzar la mayor cantidad de rondas, pues en su debut, en Francia-98, y la última actuación, en Japón-Corea del Sur-2002, sus ilusiones quedaron estancadas en la serie inicial.
Esta vez en casa, primero frente a México, Francia y Uruguay, intentará ratificar los progresos que se reflejaron en el título de la Copa Africana de Naciones de 1996, cuando se coronó campeón al vencer a Túnez en la final, y en la Copa de las Confederaciones del año pasado en la que perdió con Brasil en las semifinales y con España en el duelo por el tercer lugar.
La llamada nación del arco iris, aislada del fútbol internacional hasta 1992 por causa del fenómeno de segregación racial, buscó de nuevo el aporte brasileño con el estratega Parreira con la intención de ofrecerle alegría a su fanaticada.
Y para llegar con el más alto nivel, además de las concentraciones que tuvo en Durbán, Brasil y Alemania, los Bafana Bafana, como se les conoce, se han fogueado frente a Paraguay (1-1), Corea (0-0) y Jamaica (2-0).
El 16 de mayo se medirán a Tailandia, el 27 a Colombia y el 5 de junio a Dinamarca, y su técnico insiste en un nuevo fogueo ante una potencia, que podría ser Argentina, para probar el verdadero rendimiento de sus figuras Steven Pienaar, Siboniso Gaxa y Tsepho Masilela.
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