<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
HISTÓRICO
En Envigado se acabarán las limosnas
José Guarnizo Álvarez | Publicado
La cicatriz que le cuelga a Jaison Andrés Villa en la cara, no se compara con la que le quedó más adentro, el día que llegó de Cartagena y le dijeron que su mamá ya estaba muerta.

Eso fue hace 15 años y desde eso duerme donde lo coja la noche. Ayer precisamente levantó su cuerpo del andén que bordea la Biblioteca de Envigado, tal vez sin saber que más tarde le estaría dando la mano al mismísimo Alcalde.

Y no lo supo, pues cuando el primer mandatario, José Diego Gallo, le dio su saludo, se hizo tomar fotos con él y le entregó una moneda con la forma de un corazón, Jaison volvió a su silla confuso, pensando que se trataba de cualquier extraño samaritano.

Luego, que vio al dignatario de pie en la tarima, diciendo que en Envigado se habían acabado definitivamente las limosnas, entendió lo de las cámaras y los micrófonos.

Y más tarde, que lo escuchó comentando que a cambio de plata les iban a dar comida, baño, médico, capacitación, psicólogo y hasta buen trato, le volvió un fresquito que se le dibujó en el semblante.

Este joven, de bigote escaso y escuálida estampa, es el mejor ejemplo de que la mendicidad ejercida como un negocio, puede llegar a generar réditos insospechados.

Y ese es justamente el hábito que se pretende sustituir. Según el secretario de Bienestar Social y Desarrollo Comunitario de ese municipio, Carlos Aguilar, un indigente puede llegar a producir, aunque no en todos los casos, más de 1 millón de pesos mensuales.

La cifra la trae a colación, basándose en investigaciones de la Universidad de Antioquia, que han tenido como objeto de estudio a habitantes de la calle de Medellín.

Y pese a que Jaison no dice estar devengando tales salarios, reconoce que desde que la vida lo acorraló hasta el asfalto, no le ha faltado aquello que llaman el diario para sobrevivir.

Hay ocasiones incluso, en las que su mesa, esa que pide prestada en los restaurantes, parece la de un rey. "El desayuno mío son dos arepas con huevo, buñuelo, un pastel de pollo y gaseosita, así, suave", dice con la sonrisa plena.

Moneda simbólica
Para la secretaria de Gobierno, Luz María Restrepo Botero, es claro que detrás de la mendicidad fluyen actividades soterradas como la venta de estupefacientes.

"Sin contar lo concerniente al alquiler de niños. Eso lo tiene identificado el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar", asegura Aguilar. El dinero circulante, agrega, es el que permite que dichas conductas se propaguen, incluso por generaciones.

Por eso la idea de la moneda en forma de corazón. "Si se elimina el dinero circulante y en vez de eso, les ayudamos en especie, podemos controlar que los habitantes de la calle tengan un mejor estilo de vida", dijo el alcalde Gallo.

Tras el apoyo que brindó la Asociación de Comerciantes de Envigado, se dispuso que en cualquier establecimiento comercial, se pueden adquirir las monedas a un precio de 1.000 pesos cada una.

Con o sin ellas, alguien como Jaison podrá dirigirse al Centro de Caracterización y Diagnóstico y ahí hacer uso de lo prometido.

Porque no es fácil, dice frunciendo el ceño, comer a cuerpo rey, pero tener que aguantar humillaciones y a veces golpes de quienes no soportan verlo caminando la calle, esa que a la final es su casa.

Anoche habrá dormido, enfundado en las dos únicas mudas que tiene, soñando en que su desayuno hoy no será tan sufrido. Porque fue el Alcalde el que se lo prometió. Y hubo testigos.
x