Francisco Piedrahíta sabía que estaba cerca de una vía importante y, por eso, no perdió la esperanza de que saldría con vida del parque nacional Jean Lafitte, de Nueva Orleans, en el sur de Estados Unidos.
El rector de la universidad Icesi entregó sus primeras declaraciones tras ser rescatado, al diario El País de Cali, desde el hospital West Jefferson, de Nueva Orleans, a donde fue llevado el miércoles, tras pasar cuatro días en medio de una espesa vegetación y pantanos.
Estas fueron sus palabras:
"Estoy feliz y en recuperación. Conmovido en lo más profundo por la reacción que generó esto, pues no me imaginaba algo parecido, y el apoyo que he recibido de mi familia ha sido conmovedor hasta el final.
Perderse uno en un parque nacional americano es muy raro, porque están normalmente muy bien señalizados y, además, se trata de un parque suburbano, más difícil todavía perderse.
Todo el tiempo que estuve perdido escuché los autos pasar, a menos de 500 metros de dónde estaba yo había una autopista. Dije que cómo me iba a morir ahí, con los autos pasando tan cerca y sin encontrarme.
Me sentí perdido; lamentablemente el sendero desaparecía al final gradualmente y lo invitaban a uno a mirar un poco más para buscar una cosa que estaba buscando.
Me salí del sendero y cuando quise volver no encontré el camino. Me salí unos 100 metros y cuando me di cuenta ya estaba en el pantano. Busqué la salida, aproximadamente por una hora, y no la encontré y resolví seguir adelante, atravesando el pantano. Avancé unas cuatro horas, rodeando el pantano hasta que, exhausto, decidí que no iba para ninguna parte y me quedé allí. Eran aproximadamente las 7 de la noche.
Al día siguiente me di cuenta de que no tenía comida ni agua. Que no podía dormir porque los de acá (E.U.) sí son mosquitos, los nuestros son unos 'patihinchados'. Los de acá son unas cosas inverosímiles. Uno no puede pegar el ojo más de treinta segundos, porque eran miles. Tengo picadas por todas partes, a pesar de estar con pantalón y camisa.
Me acordé que por esa época el pantano estaba infestado de cocodrilos, por eso decidí no moverme de donde estaba hasta esta mañana (miércoles). Comí los tallos de unas maticas que había ahí y nada más.
Lo más doloroso es no haber tenido contacto con nadie en cuatro días. En un momento dado creí que un helicóptero me había visto, pero no. Yo no tenía idea de lo que estaba pasando afuera. Hoy (miércoles) cuando salí me di cuenta del aparataje que había. Me quedé aterrado. Yo vi ambulancias y mucha gente, y máquinas y carros y policías y el Servicio Nacional de Parques. Un operativo monstruoso.
Ya viendo que me estaba deshidratando y que la fuerza que me quedaba era muy poquita dije, 'si me quedo aquí, me voy a morir, mejor me la juego', pues sabía ya para que lado había que caminar. Ustedes no se imaginan lo que es caminar ahí, pateando un fango que puede oscilar entre 15 y 60 centímetros de profundidad, y si uno se hunde 60 centímetros no puede mover las piernas, entonces trataba de caminar por donde hubiera troncos que me hicieran de puente, y usando un par de bastones.
Tuve suerte porque a la hora pasó un helicóptero y yo tenía mi cámara cargada con batería y comencé a accionar el flash hacia el helicóptero. No sé si fue eso lo que ayudó a que me vieran.
Yo lo veía muy complicado, porque si no te encuentran uno dura cierto tiempo, y ya cuando te estás deshidratando, yo ya estaba deshidratado desde la víspera, uno ya no siente saliva en la boca; uno sabe que después de eso viene la confusión, lo que hay que evitar, por lo que decidí mejor moverme y tuve suerte de que me vio el helicóptero y después me sacaron.
Llevé un registro de lo que pasaba y pensaba, en los papelitos que guardo de la tarjeta de crédito. Yo le daba la vuelta a la manzana, es decir, yo estaba en una islita de unos tres metros por un metro, con un árbol en cada extremo, yo iba de uno a otro, sobre todo de noche cuando no me podía quedar quieto, porque me comían los mosquitos.
No podía tomar agua, porque es un barro. Fue una mezcla de mala suerte con un problema de señalización que eso sí lo voy a hablar con la gente del parque.
Me fascinan los parques nacionales de Estados Unidos por su organización, y la gente fue espectacular en todo, el apoyo ha sido impresionante. Me sacaron en unos carros rarísimos, como unos bulldozers que flotan en el pantano, en donde me llevaron a una ambulancia.
Me empecé a encontrar con la gente. Tengo la información que el apoyo ha sido muy grande por parte de directivos, profesores, estudiantes, egresados (de la Icesi) . Algunos profesores están acá. Estoy conmovido con tanto apoyo. Estoy muy agradecido con todos.
Yo no me iba a meter al pantano para nada. Lo primero es que yo no sabía que había pantano allí, esa es una de las cosas que tengo que hablar con el parque. El mapa que han visto mis hijos tiene dibujado pantano por todas partes, pero el mío no lo tenía por ningún lado, entonces la primera cosa es que no había pantano para mí. Lo segundo es que me salí del sendero un poco, pero ahí sugerían que uno se podía salir a buscar el wood duck (pato joyuyo)".
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