Los recientes ataques de la guerrilla en contra de la Fuerza Pública, sobre los que hay denuncias de actos de barbarie, podrían constituirse en crímenes de guerra al violar normas del Derecho Internacional Humanitario.
La emboscada de las Farc en la que murieron 14 policías en Caquetá, el primero de septiembre pasado y la incursión del mismo grupo guerrillero en Puerto Colón (Putumayo), que dejó ocho policías muertos, son algunas de las acciones que, según Christian Salazar, Representante en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, son violatorias de la normativa humanitaria.
"Con mucha preocupación recibí información sobre posibles ejecuciones de policías con tiros de gracia, incineración de heridos o el uso de armas prohibidas por el derecho internacional. Hemos emprendido una estrecha observación de estos casos que, si se confirman, podrían constituir crímenes de guerra", señaló Salazar en un comunicado.
El representante explicó que el organismo internacional está a la espera de que se confirme, a través de los exámenes de Medicina Legal, la ejecución de varios policías heridos y la posterior quema de los cuerpos en El Doncello (Caquetá).
"Así mismo, la utilización de cilindros para atacar los puestos de Policía en San Miguel (Putumayo), el 10 de septiembre, la colocación de explosivos en el cadáver de uno de los policías fallecidos y la instalación de minas antipersonal durante su retirada", reseñó el comunicado.
La oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia indicó además que "estas acciones constituyen infracciones a los principios de proporcionalidad y de protección de heridos y personas fuera de combate, así como de la prohibición de usar determinados métodos y materiales de combate, que causen daños superfluos o sufrimientos innecesarios".
El organismo internacional recordó a los grupos guerrilleros que el respeto de las normas humanitarias en un conflicto no es de libre elección, sino de obligado cumplimiento, y que sus infracciones pueden constituir crímenes imprescriptibles, no susceptibles de amnistía, indulto o perdón.
Durante los primeros 10 días de septiembre se registraron varios ataques y emboscadas que dejaron 56 personas muertas (38 uniformados, dos civiles y 16 guerrilleros) y otras 52 heridas, registró el informe.
La semana pasada el Gobierno informó que prepara un "dossier de las atrocidades" que han cometido las guerrillas de las Farc y el Eln, para una denuncia ante la comunidad internacional.
La cifra de víctimas se incrementó ayer, tras la muerte de tres policías en un nuevo ataque atribuido a las Farc en Tibú, que además dejó un uniformado herido y otro desaparecido.
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