Si le permiten cumplir los plazos estipulados, la cancha del estadio Atanasio Girardot puede llegar a ser una de las mejores del país, un bonsái, como dice el agrónomo que la cuida.
Ya tiene cuerpo. Los capotes de la Bermuda 419 pegaron, los procesos se cumplen de forma adecuada, pero lo que se necesita es que la dejen en manos de la naturaleza hasta el 1° de septiembre. Claro que al ver ese tapete verde, que comienza a tomar forma, vendrán las voces para que se adelante la entrega del predio, porque quien la aprecie, a los lejos, nada raro es que diga "ya está lista".
"Los trabajos que se iniciaron el 27 de mayo se han cumplido al pie de la letra. Hoy se le hace al predio el proceso de desmalezado, con la aplicación de hormonas, aminoácidos, fertilizantes y corte, cada día por medio", cuentan el agrónomo Juan Diego Sánchez y Federico Sierra quien fuera, hasta ayer, administrador de la unidad Atanasio Girardot.
El escenario presenta pequeños "baches" que son propios de los trabajos que se le hacen por el desmalezado, pero la compañía del permanente invierno ha facilitado para que la cancha tome el cuerpo requerido.
El gramado se cuida de todo: del sol, de la aparición de la incómoda macana, y hasta de los pájaros que con sus materias fecales traen los huevos de pastos no deseados.
"Este es el proceso soñado, porque se ha contado con los recursos y los tiempos de recuperación", destaca el agrónomo Sánchez, que durante siete años ha acompañado los trabajos que se realizan allí.
Lo clave es que la cancha con su nueva gramilla y el sistema automático de riego que será probado en los días por venir -con recursos aportados por Coldeportes-, tenga, esta vez, el debido proceso y no sea entregada antes de lo previsto.
Con esto se evitarían dolores de cabeza y críticas como las del pasado reciente.
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