En contraste con los milagros de vida narrados por John Fredy Giraldo y Hugo de Jesús David Correa, ayer varias familias de los desaparecidos seguían con su angustia en la zona de espera, a unos 200 metros del sitio del deslizamiento por el costado norte, el que da hacia Urabá.
A la lista de nueve personas plenamente establecida que fueron sepultadas por la avalancha, se sumó el nombre de Jorge Luis Hidalgo Olarte, un muchacho de 19 años residente en Medellín y natural de Chigorodó que soñaba con ingresar a la Policía.
Su tío, Gerardo Hidalgo, que vive con Jorge Luis en el barrio 13 de Noviembre, de Medellín, y que le ayuda en sus trabajos como lavador de carros, narró que el muchacho salió de la capital antioqueña el domingo a las 10:00 de la noche hacia Chigorodó, donde lo esperaba su padre para agilizarle los trámites de ingreso a la Policía.
"Yo lo acompañé a la terminal, él iba con sus maletas y su bicicleta. Después lo cogió el derrumbe, estaba haciendo trasbordo y alcanzó a pasar las maletas, cuando pasaba con la bicicleta fue que se vino el derrumbe, ahí quedó", relató el tío, que lo describe como un joven con ganas de salir adelante, ya bachiller y con ese firme anhelo de servirle a la Patria.
Pero la tierra se enfureció y no le perdonó su osadía de hacer un trasbordo en un momento inadecuado. Sus sueños y su bicicleta ahora, se presume, están bajo esa mole de lodo que ya hoy se calcula no en 80 mil metros cúbicos sino en 100 mil, según el director de Invías regional, Juan Manuel Restrepo.
Precisamente, este funcionario fue el encargado de explicar ayer cómo marchaban los trabajos en la vía y las labores de rescate. Desde muy temprano se notó la llegada de más perros de búsqueda, pertenecientes a la Policía.
En la mañana, se le dio nuevo cauce a una quebrada que baja por el cerro, a un lado del derrumbe, con la idea de que sus aguas vayan lavando la tierra y mermándole masa para así hacer más factibles los rescates, "porque hay cuerpos que pueden estar a un metro o de pronto a cinco o seis, la cantidad de tierra es mucha", precisó Restrepo.
Ayer también se permitió el ingreso de campesinos de la zona a ayudar con las excavaciones y también se utilizaron mangueras para remover la tierra, lo que tenía con más entusiasmo a las familias de las víctimas, como Miller Benítez, esposa de José Darío Babilonia, conductor de la buseta de Confort Express en la que venían la mayoría de víctimas ya identificadas.
Esta señora relató que anoche un compañero de la empresa de transporte recibió una llamada desde el celular de su esposo, lo que le abrió una mínima luz de esperanza de que de pronto aún estuviera vivo. Aún así, confirmo que está gestionando con la compañía telefónica la verificación de si la llamada sí existió y a qué hora se habría hecho.
Algo que llama la atención es que no hay muchas familias esperando a las víctimas en la zona de la tragedia. Se cuentan escasamente allegados a los pasajeros de la buseta de Confort Express y del joven Jorge Luis Hidalgo. Pero no aparecen los de la supuesta mujer embarazada y su bebé que ayudó a cruzar el policía Germán Vargas y que lo llevó a la muerte.
Los pocos que han llegado han tenido alojamiento y comida en la Alcaldía de Cañasgordas, gesto que ellos agradecen de todo corazón.
De ahí que surja la pregunta, ¿la avalancha sí arrastró a más de 20 personas?.... En El Tambo todo es dolor y angustia. La montaña, entre tanto, no cesa su amenaza.
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