Si Bruce Mac Máster es avalado hoy como nuevo presidente Ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresarios (Andi) por su Junta de Dirección, a partir de la recomendación del comité de selección, no solo recibirá felicitaciones y voces públicas de respaldo, también deberá enfrentar varios desafíos internos y externos al gremio cúpula más influyente del país.
Así se desprende de las consultas que hizo este diario a voces autorizadas, dentro y fuera de la agremiación. En lo que coinciden todas es en considerar la Presidencia de la Andi como un cargo estratégico desde el cual impulsar temas claves para los intereses de sus afiliados, pero también para la competitividad y un mejor desempeño de la industria del país.
De ahí la gran responsabilidad asumida por los ocho miembros de la Junta Nacional y tres invitados que conformaron la comisión de selección de un candidato, cuando el abanico inicial llegó a ser de 31 (ver recuadros).
Dentro de los retos internos está redefinir la propuesta de valor para los cerca de 1.400 afiliados acorde a las realidades actuales del empresariado, también de cara a la gestión efectiva de 28 cámaras sectoriales entre las que se puede presentar conflictos de interés entre sus afiliados.
"Todos los gremios han perdido influencia y la Andi no es la excepción. Ese gremio tiene repercusiones en la opinión pública y acceso al Gobierno, pero no creo que sea mucha la incidencia en sus afiliados. No se entiende cómo defiende los tratados de libre comercio que han influido en tener hoy un industria nacional lesionada", comenta Eduardo Sarmiento Palacios, director del Centro de Estudios Económicos de la Escuela de Ingenieros José Garavito.
Lo segundo es determinar los criterios claros que guiarán la relación de la Andi con el Gobierno, en vista de las críticas recientes por la cercanía de Luis Carlos Villegas al presidente Santos, no en vano será nombrado embajador en Estados Unidos, al tiempo que Mac Máster viene de desempeñarse como su "superministro de la política social".
"Si Mac Máster es ratificado por la Junta, debe demostrar que antepone intereses del gremio a su cercanía con Santos. Su primera prueba será demostrar independencia", asegura un industrial antioqueño que ha participado de instancias de decisión en la Andi.
Y en tercer lugar, habrá que definir una agenda propia de temas sobre el desempeño productivo del país en que la vocería del Presidente Ejecutivo sea determinante para defender los intereses de los afiliados y demuestra liderazgo, para no ser una postura más ante las difíciles coyunturas que atraviesa la industria en su conjunto.
En ese sentido, hubo malestares en el último año entre los agremiados debido a la "ausencia" de Villegas frente a las vicisitudes de una industria en desaceleración y con una tasa de cambio revaluada, por estar atendiendo compromisos como negociador del Gobierno en la mesa con las Farc.
Los retos hacia afuera
En ese sentido, también van los desafíos que tiene el nuevo presidente de la Andi de puertas para afuera. Dirigentes de otros gremios económicos concuerdan en que la Andi debe tener un papel más protagónico en impulsar la concreción de la llamada Agenda de Competitividad, en lo que Colombia tiene logros, pero no se refleja en ranquines mundiales del tema.
También se espera del sucesor de Villegas una gestión coherente con que la industria no pierda más terreno en el Producto Interno Bruto (PIB) del país, hoy solo aporta un 12 por ciento, frente a un crecimiento económico apalancado en bienes básicos y otros sectores como comercio, construcción y servicios financieros, coincidencialmente, todos con una representatividad gremial sólida
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