Se terminaron cuatro días de moda cargados de mucho trabajo y de vivir en un mundo paralelo donde el tiempo pasa más rápido, el calor produce cansancio y los pies se hinchan por caminar de un lado para el otro en zapatos de tacón alto, porque, eso sí, el lema de primero muerta que sencilla aplica durante estos días a su máxima expresión.
Son jornadas de 18 horas continuas, de levantarse muy temprano a revisar que lo sucedió la noche anterior esté online, y no termina con los desfiles a las 10 de la noche, sino que continúa frente a un computador levantando textos y subiéndolos en el administrador de contenidos.
Por otro lado, son días de charlas de moda con los colegas y espectadores, donde no solo la opinión cuenta si no el poder entender cómo una misma propuesta puede ser entendida de diferentes maneras, y es que un desfile cuenta una historia pero cada asistente la interpreta diferente, algunos desde el punto de vista personal: me lo pondría o no y otros desde la interrogación del saber hacer, del concepto y su ejecución.
También son días de mucha dinámica y en especial en esta edición de aniversario. Tal vez se debió a la diversidad de productos de todo el sistema moda, que por cierto el pabellón azul tuvo propuestas interesantes, al igual que el Vogue Talents Corner o tal vez a las expectativas de cumplir 25 años lo que produjo que esta semana de moda fuera una celebración, o así lo sentí, pero como en toda celebración el ruido y el desorden me agobiaron la posibilidad necesaria de observar y detenerme a ver lo que realmente era apreciable en la feria.
Por su parte, los desfiles no me causaron mayores sobresaltos ni negativos, por fortuna, ni positivos, lo cual es una pena. Aunque hubo propuestas muy buenas como Silvia Tcherassi, Renata Lozano, Polite, Colegiatura, Camilo Álvarez y por supuesto Ackermann. Encontré que el incisivo método de tener que ser comerciales ha bloqueado la creatividad de algunos diseñadores, eso sin demeritar el buen nivel de las colecciones.
Finalmente, fue una gran semana, una buena celebración que seguirá en su maravilloso proceso de evolución.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8