Tal vez era la primera que se graduaba sin usar la máquina de coser. De hecho, cuando entró a la maestría, el encanto fue el concepto tan particular: un trapo, sin costuras, de forma plana, que hacía una capa. "Cosa muy rara en esa época".
El amor de Catalina Sierra por los trapos está desde pequeña. Ella jugaba con ellos, quizá porque su abuela era costurera y su familia ha estado en el cuento de la moda.
Por eso cuando llegó a Londres a estudiar el máster en Arte y moda contemporánea del Central Saint Martins College, no los dejó en Colombia y, por el contrario, fueron el inicio para explorar las formas y una manera de producir. "Quería una propuesta muy contundente".
Al principio era de irse a mirar la gente, con pintas básicas, para jugar con los trapos, a la manera de accesorios y estudiar cómo podían usarse.
Después, ya con marca incluida, a la que llamó Half Dress, la investigación (ella es una mujer juiciosa en eso, también analítica y obsesiva), la ha ido llevando a tener un lenguaje propio.
Hace una propuesta de básicos, cotidianos, con capas que van jugando con el cuerpo, como si fueran accesorios. Tiene un lenguaje muy directo, aunque parte de la invitación sea jugar un poco.
Además, el único propósito que tiene Catalina es llegarle a un público influenciado por la cultura visual, que no le da miedo los nuevos conceptos. Que se arriesga.
Aunque Half Dress propone un estilo, más que una moda. Y lo básico está en todas partes, hasta en los colores. "El estilo perdura. Yo tengo esta capa (la que tiene puesta) hace diez años".
Otro concepto
La propuesta de Catalina no deja a un lado el arte. Incluso, dice ella, "es mostrarle que más que artístico, es un nuevo lenguaje". Por eso la propuesta de esta noche, para la presentación de la nueva colección, es en un espacio que ya habla de ello: el Museo de Arte Moderno.
Desfile no habrá. "Hay marcas que en una pasarela pierden la esencia". Hay que ir más allá, con otro concepto.
De ahí que aunque las modelos vayan a estar en vivo y en directo, la cuestión es más sensorial: a través de una video instalación que la diseñadora y su equipo llamaron Stay Golden.
En ella, un video en tres pantallas grandes, de 6x4 metros, se proyectará, se lee en la invitación, "de forma sutil y con una hermosa carga de erotismo", cuatro momentos en los que los sonidos y las diferentes temperaturas de la luz acompañarán las prendas y las modelos entre un viaje entre la moda, el arte y una pantalla y la otra.
Lo que se verá allí "es una experiencia física. Una sensación de esa ropa, de cierta manera". Y aunque a veces la prenda aparecerá como si fuera un objeto que cae, en solitario, y bellamente, en otras estará en la modelo, en la vida cotidiana, en el uso.
La nueva colección es la evolución de las otras colecciones. Un concepto muy ligado a la imagen, que refleja la combinación de la estética de la guerra y el erotismo que se mezcla con el glamour.
Y como novedad en Half Dress, los colores llegan a mezclarse. Los negros, los blancos y los grises de siempre se combinarán con el azul, con el beige. Las telas son sedosas y hay fluidez. Entonces los trapos serán chaquetas, capas y accesorios.
Catalina espera algo: la idea de que la moda es plural.
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