<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
HISTÓRICO
La primera mujer en órbita
Por RAMIRO VELÁSQUEZ GÓMEZ | Publicado el 15 de junio de 2013
Un 16 de junio, pero de 1963, la Unión Soviética propinaba otro golpe directo al rostro del orgullo norteamericano en esos incipientes días de la carrera espacial.

Tras haber puesto al primer astronauta en órbita terrestre, llegaba lo impensable para le época: una mujer alrededor de la Tierra.

Valentina Tereshkova, una joven comunista, aficionada al paracaidismo, salió al espacio a bordo de la nave Vostok 6 y durante 70 horas y 50 minutos alcanzó a dar 48 órbitas al planeta, un amanecer cada 90 minutos.

Aunque entre los objetivos del insólito viaje figuraba comparar el comportamiento del cuerpo de una mujer frente a las condiciones del espacio, las motivaciones fueron en esencia políticas: comunismo versus capitalismo.

De hecho, biógrafos de la Tereshkova sostienen que entre las cinco seleccionadas para el entrenamiento ella era la menos calificada pero la más cercana al Partido Comunista y eso hizo diferencia.

La novata cosmonauta partió de la base espacial Baikonur a las 4:29 hora colombiana de ese 16 de junio. Bajo el nombre clave de Chaika (gaviota) pronto se comunicó con el centro de operaciones para informar que "veo en el horizonte una raya azul... es la Tierra. Qué hermosa".

Aunque toda la información fue manejada por el régimen, se ha podido reconstruir la historia de la hazaña.

La Vostok 6 partió dos días después de la Vostok 5, comandada por Valery Bykovsky. En algún momento estuvieron a solo cinco kilómetros en el espacio, estableciendo comunicación.

No fue una misión fácil. "Viví casi un infierno", habría dicho a su regreso.

La nave se insertó en una órbita incorrecta alejándose de la Tierra, error corregido pronto con un nuevo algoritmo. Permanecer en la misma posición le causó calambres, el anillo del casco presionó siempre su hombro y la comida enviada no fue la adecuada: un pan seco y duro que no pudo comer, aunque sí las cebollas y agua que fue muy refrescante según dijo luego.

En el reingreso a la atmósfera alcanzó a ver el fuego alrededor de la cápsula pero todo se cumplió como estaba previsto, salvo un duro aterrizaje.

Al ser expulsada de la nave en la fase final vio su silla y la cápsula que caían delante, pero no pudo controlar el paracaídas y no tocó tierra de pie. Se dice que el golpe en el rostro le produjo un gran hematoma que los rescatistas tuvieron que maquillarle con afán para la foto y el recibimiento oficial.

De la misión no se dedujo mucho. Una mujer soviética no volvió al espacio hasta 1982 con Svetlana Savitskaya a bordo de la Soyuz T-7.

Estados Unidos no se interesó por enviar mujeres. La primera en hacerlo fue Sally Ride (fallecida el año pasado) a bordo del transbordador Challenger el 18 de junio de 1983.

Luego se volvió costumbre. Hasta 2012, 56 mujeres habían abandonado la Tierra, 45 de ellas de Estados Unidos, las otras de otros siete países, pero ninguna sola como la Tereshkova.

Valentina vive. De activista comunista y ser descartada para más vuelos, vive retirada en una casa de campo.

Sabe que a sus 76 años no podrá cumplir su otro sueño: viajar a Marte.