Las Autopistas de la Prosperidad son un proyecto de beneficio nacional y su ejecución debe ser una prioridad de cara a la preparación del país para aprovechar el TLC con Estados Unidos.
Antioquia no ha escatimado esfuerzos para sacar adelante esta iniciativa, pero en realidad son vías troncales interdepartamentales que Colombia debió haber ejecutado desde hace varias décadas.
Son fundamentales para la competitividad de Colombia, pues articularán la red vial del interior del país con los puertos, beneficiando a los departamentos de Cauca, Valle del Cauca, Chocó, Antioquia y Eje Cafetero. No sólo permitirán integrar el Pacífico con el Atlántico, sino también el occidente con el oriente colombiano.
Antioquia y Medellín comprometieron ya recursos por un billón de pesos, con vigencias futuras y regalías.
Es la única región a la que se ha exigido algún aporte para cubrir el valor de los cuatro corredores viales, estimado en 15,6 billones de pesos, que deberá cubrirse con recursos nacionales y el sistema de concesión avalado por Interconexión Eléctrica S.A. ISA.
Pese a que el tema se comenzó a ventilar desde hace cinco años, aún no aparece ninguna partida asignada por parte del Gobierno para la ejecución de la megaobra.
Ayer se cumplió el plazo que había fijado el Presidente Santos para tener listas las propuestas financiera, técnica y jurídica, y por eso se espera que mañana, tras la reunión que sostendrá con el Gobernador Sergio Fajardo y el Alcalde Aníbal Gaviria, salga una declaración pública concreta en torno a su ejecución.
La respuesta esperada tiene que ir más allá de los anuncios de buena voluntad hechos hasta el momento.
ISA ha cumplido, sin improvisación y con seriedad, con las responsabilidades asociadas al contrato interadministrativo firmado con el Inco (hoy Agencia Nacional de Infraestructura, ANI), para la entrega de los estudios de ingeniería, ambiental, de tráfico, legales, económicos y financieros.
Y pese a las diferencias entre ANI e ISA, en torno a las conclusiones de estos estudios, esperamos que prime la buena voluntad del Gobierno Nacional, teniendo en cuenta la importancia del proyecto y el reto que representa para el futuro del país.
ISA ha demostrado solvencia técnica y financiera para acometer obras de gran dimensión y existen inversionistas interesados en participar en la financiación como concesionarios del proyecto, que se debe mantener como un todo, según el esquema inicial.
No se puede dar lugar a iniciativas que vuelvan su ejecución una colcha de retazos, que nunca se termine, como lamentablemente ha pasado con la llamada Vía al Mar.
En particular, considerando que para el éxito de la concesión resulta más propicio mantener todo el paquete, de manera que el retorno de la inversión por la ejecución de unas vías compense a las otras en el costo total, pues no todas tendrán la misma rentabilidad.
En su visita a Antioquia el 10 de febrero de este año, el Presidente Santos ratificó que estas Autopistas son "un proyecto para la prosperidad del país. ¡Y lo vamos a hacer! ¡Que no haya duda sobre este compromiso!".
Hoy reiteramos, con mayor apremio, que es importante que la ratificación de ese compromiso se haga con hechos, para despejar cualquier duda sobre esta obra, que es prioritaria para alcanzar niveles adecuados de competitividad en un escenario de libre comercio.
Este proyecto constituye un reto nacional y, dada su dimensión y prioridad, los antioqueños estamos unidos para evitar la frustración de este sueño que es de justicia.
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