Magnetismo, sensibilidad, sentimiento, calidez y naturaleza, son algunas de las palabras que se asocian a las flores.
Ya sean naturales o artificiales siempre están presente en el diseño de los espacios. Se transforman y enriquecen para adornar los diferentes ambientes del hogar.
"La flor en cualquier expresión y forma que se presente siempre será un toque de naturaleza y frescura, pues impregna calidez, sutileza y suavidad a los espacios", según explica Ana María García, diseñadora de Matisses. La flor corta la frialdad y rompe con la forma estática del mobiliario, pues da armonía, equilibrio y ayuda al ambiente para que siempre esté fresco y aireado, señala Ana María.
La decoración que se enriquece con mezclas encuentra en ellas un elemento que ayuda a impregnar de vida, alegría y color los ambientes que antes tenían un sello minimalista.
En tapizados, sillas, sofás, tapetes, mesas de salas, ropa de cama las vemos presente. Jarrones, esculturas, marcos de cuadros, mesas de noche y acentos decorativos recurren a ellas para llenar de inspiración los espacios.
Las flores siempre están presentes, han evolucionado en el diseño, han pasado de los colores pastel y de tamaños pequeños, a propuestas grandes, colores vivos, son elementos que se adaptan a las distintas tendencias, dijo Carolina Aguilar, diseñadora de Mi Casa Bella. Finalmente, Blanca Escobar, diseñadora de Alevilla, anotó que pueden observarse flores naturales, artificiales de colores variados y formas diversas para ubicar por ejemplo en un tradicional florero en la sala.
Independiente de las formas, colores, texturas, si son exóticas o tradicionales, las flores serán el toque perfecto para cualquier decoración.
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