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HISTÓRICO
Los genios de la pelota quieta
Por WILSON DÍAZ SÁNCHEZ | Publicado el 24 de agosto de 2013
Que Neymar reconozca públicamente que Mauricio Molina le aportó elementos para convertirse en un experto cobrador de tiros libres cuando jugaban en el Santos, es un halago no solo para Mao sino para todo el fútbol colombiano. Y hasta increíble.

El astro brasileño, ahora vinculado al Barcelona de España, a pesar de sus 21 años, ya entró a esa lista de ilustres jugadores que han brillado por su talento para pegarle al balón detenido, haciendo parte de quienes con su precisión ponen la pelota donde quieren, como lo hacían Roberto Carlos, Beckham, Maradona, Platini y Zico, entre otros.

Genios que con sus remates definían partidos y copas, y a los que muchos hoy en día les siguen la huella, como Messi, Cristiano Ronaldo, Juan Arango, Ronaldinho y Pirlo.

Mao, el zurdo paisa que milita en el balompié de Corea de Sur, a quien su capacidad técnica le alcanzó para hacer un gol olímpico en un clásico frente a Nacional, hace rato hace parte de esa mazorca de estrellas.

"La verdad fue que aprendimos mutuamente, él (Neymar) es un excelente cobrador -relata Molina- y siempre después de los entrenamientos nos quedábamos practicando y compitiendo, esta es una muy buena estrategia para mejorar, además que lo hacíamos en forma constante. Me alegra mucho saber que algo se le quedó de aquella época donde jugamos juntos y me recuerda no solo como persona, sino por la calidad futbolística".

Innato o aprendido
La cualidad de saber "acariciar la esférica" viene de cuna, asegura el preparador físico del Envigado John Hernández, quien fue arquero durante ocho años y en su período de formador de guardametas y de jugadores de campo compartió con Dorlan Pabón, Giovanny Moreno, Mao, James Rodríguez y el último de la cantera, Juan Fernando Quintero, el mismo club que en el pasado contó con las bondades de Carlos Rendón (Mao lo destaca como el mejor que compartió con él) y que actualmente disfruta de la magia de Néider Morantes.

Pero Hernández añade que a ese privilegio hay que sumarle muchas horas de entrenamientos. La repetición y el entrenamiento es clave en todas las actividades de la vida.

Molina, por ejemplo, evoca una imagen cuando estaba muy niño: "a Francisco El Bogotano González arrodillado en una cancha agarrando mi pie y explicándome cómo y dónde tenía que pegarle a la pelota, además del movimiento que el cuerpo tenía que hacer para acompañar el chute. Esas cosas son como todo en la vida, si las aprendes bien desde que estás muy chico y las continuas practicando nunca más se te olvidará hacerlas bien".

El Bogotano, quien fue su profesor entre los 7 y 16 años en el Club Sajo de Bello y en las selecciones de Antioquia, sigue forjando figuras en su escuelita. Mao dice que este entrenador fue quien pulió su talento no solo para cobrar tiros libres, sino también para jugar.

Néider, en cambio, confiesa que desde que tuvo la personalidad para tomar el balón en los equipos y cobrar los tiros libres, descubrió esa fortuna que, para él, es un regalo divino. Y no es de los que se queda tiempo extra pateando con los compañeros después de las prácticas. ¿Se imaginan que lo hiciera?

Claro que ha escuchado consejos de oro que debe tener en cuenta un buen cobrador: la posición del arquero, la distancia del cobro, si hay viento a favor o en contra, el estado de la cancha y, lo más importante, la determinación y confianza.