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HISTÓRICO
LOS POLÍTICOS NO LEEN
  • LOS POLÍTICOS NO LEEN |
    LOS POLÍTICOS NO LEEN |
Por DIEGO ARISTIZÁBAL | Publicado el 01 de mayo de 2013

Esta semana el presidente de Bolivia, Evo Morales, declaró en un acto en el que se firmó una ley que elimina un par de impuestos para el comercio de libros que a él no le gusta leer, que si mucho lee los títulos y un par de páginas de los libros que le regalan.

Frente a esto uno no sabe si valorar la terrible sinceridad o sentir una profunda vergüenza. ¿Cómo es posible que un mandatario no lea? ¿Cómo es posible que un pueblo elija a alguien que no lea? Estos "pequeños detalles" tendrían que ser esenciales a la hora de elegir a un presidente. Lo curioso es que yo no he visto en los debates a un periodista preguntándoles a los que pretenden ocupar un cargo político ¿qué están leyendo? Quizás a muchos una pregunta semejante les parezca inoportuna o innecesaria, pero si miramos bien lo que hay detrás de cada lectura podemos darnos cuenta de qué están hechos los políticos.

Pero tal vez a los políticos no les pregunten eso porque sus respuestas casi siempre decepcionan. Recordemos nada más al ahora presidente de México, Enrique Peña Nieto, cuando en la Feria del Libro de Guadalajara dio una respuesta absurda que demostró su "amor por la lectura". O como declaró en otra feria del libro la escritora argentina Claudia Piñeiro: "Te digo sinceramente que no hay muchos presidentes que lean" y eso lo ejemplificó recordando a un mandatario de su país que respondió que leía a Sócrates y a otro que dijo que su libro preferido era una novela de Jorge Luis Borges. "Sócrates caminaba y hablaba, no escribía, y Borges no tiene novelas".

Muchas veces he llegado a creer que si un político leyera, así fuera un cuento o un poema diario, los ciudadanos ahorraríamos mucho dinero en tanto asesor inútil que tampoco lee. Muchos no creen, porque no se han atrevido a explorar esta posibilidad, que no hay mejor consejero que un libro. En las páginas de los libros se vislumbra espontáneamente la razón y desde ésta muchos hemos visto cómo cambia la vida; por eso no entiendo por qué los presidentes, los políticos no se meten esto de una vez por todas en la cabeza, de repente así dejan de decir tantas pendejadas y piensan más.

Pero regresemos a Evo, quien además se planteó la necesidad de una política para desarrollar el hábito de la lectura pero reconoció que no sabe cómo implementarla en su país. Aquí el asunto es simple. Si quiere que su país lea él debe empezar a leer, él debe entender que a través de la lectura se da una transformación, se elimina el servilismo. Si la lectura no se vuelve un acto indispensable, un ritual hermoso al cual se acude para asustar esos fantasmas de la ignorancia, entonces cualquier intención será en vano. Una buena "política" de lectura funciona cuando los políticos empiezan a leer.