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HISTÓRICO
MÁS QUE ALMA
  • Federico Gutiérrez | Federico Gutiérrez
    Federico Gutiérrez | Federico Gutiérrez
Por Federico Gutiérrez | Publicado el 19 de febrero de 2012

Resultará extraño para muchos que hoy no hable sobre temas de ciudad, como seguridad, movilidad, educación, entre otros muy importantes.

Hoy quiero contarles algo sobre lo que nunca creemos que nos va a tocar y para lo cual nunca estamos preparados.

En días pasados estuve en 2 misas. La única coincidencia era la presencia de nuestro amigo y excelente artista Mauricio Mejía, quien acompañó con su hermosa música estas dos ceremonias.

La una para despedir a un Ángel de 3 años y medio; y la otra para celebrar y desear otros 100 años de vida.

La celebración de los 100 años era para el Periódico EL COLOMBIANO, al que felicito y le deseo otros 100 años de vida. Y la otra, por el motivo de la muerte de un angelito llamado Jerónimo Alvear Gutiérrez, mi sobrinito.

Hace más de un año y dos meses recibimos una de las noticias más duras que alguien puede recibir. Nos dijeron: Jero tiene cáncer.

¿Pero cómo un niño de 2 años y medio de vida puede tener cáncer? ¿Y de próstata?

Pues así fue. Nuestro Jero, nuestro Súper Jero, luchó durante todo este tiempo por su vida, hasta que falleció el pasado 25 de enero, dejándonos un vacío inmenso y, a la vez, la mejor enseñanza sobre el valor de la vida.

Muchas veces solo vemos lo malo, y hoy quiero resaltar lo bueno dentro de este dolor tan grande.

Juliana y Andrés, sus padres, nos dieron ejemplo del amor más puro. Se entregaron en cuerpo y alma a lo que más querían y seguirán queriendo toda su vida.

Solo ese amor y esa entrega da la tranquilidad que hoy pueden tener en medio del dolor. Su fortaleza es edificante para todos nosotros. Son un ejemplo. En los momentos más difíciles, eran ellos quienes nos daban ánimo y esperanza.

Jero nos dio ejemplo. En 3 años y medio de vida nos enseñó a muchos lo que necesitábamos saber del amor.

Su inocencia, combinada con su fuerza, jamás la olvidaremos. Dos días antes de ir al Cielo le pregunté: "Jerito, mi amor, cuéntame qué ves cuando cierras los ojitos". Y me dijo: "tío fico, veo un angelito".

Le pregunté: ¿de qué color es? "Es blanco", me dijo.

Le respondí: "Yo también veo un angelito blanco".

"Pues entonces es el mismo", me dijo. ¿Sabes cómo se llama? Y él me dijo: "no le pregunté".

Pues ese angelito es Jero, nuestro Súper Jero. Tenemos un angelito en el cielo que nos acompañará todo el tiempo.

Solo Dios sabe para qué necesitaba a nuestro Jero. Tenía una misión y la cumplió.

Al hospital con Alma, a su gente, a su querida gente. A nuestro Hospital Pablo Tobón Uribe, gracias, muchas gracias.

Pues ahora tienen un Alma más, pero no solo de número, sino la más pura de todas. La de un angelito, la de nuestro Súper Jero.

La calidad humana de su personal en general, no tiene precio. Ustedes son patrimonio de Medellín y del país. Fui testigo directo de la forma como tratan a cada uno de los pacientes y a sus familias. No solo en la parte médica, sino en el trato personal. No se alcanzan a imaginar lo importante que es esto en momentos tan difíciles.

No es gratuito que el Hospital Pablo Tobón Uribe sea un hospital con Alma, pero para nosotros y muchos más son más que Alma.

Gracias a todas las personas que durante todo este tiempo nos acompañaron en familia.

Pocos sabían algo de Jero, y es que en sus pocos años de vida, pintó la obra de arte más linda que he visto: "El árbol de la vida".

Jero, gracias por enseñarnos tanto, en tan poco tiempo. Siempre estarás entre nosotros.