El presidente chileno, Sebastián Piñera, confirmó ayer que los 33 mineros atrapados desde hace 18 días a 700 metros de profundidad en un yacimiento del norte del país están vivos. A pesar del milagro, expertos aclararon que las labores de rescate se extenderán hasta por cuatro meses, dado el colapso de la mina en su interior.
Pero eso no evitó la felicidad nacional y del Presidente. "Esto salió de las entrañas de la montaña, de lo más profundo de esta mina y es el mensaje de nuestros mineros que nos dicen que están vivos", exclamó el mandatario, quien viajó ayer a Copiapó, a 830 kilómetros al norte de la capital chilena.
Piñera leyó el mensaje que los propios obreros enviaron a la superficie en un trozo de papel adosado a un hierro de la perforadora en el aparecía escrita la frase: "Estamos bien en el refugio. Los 33".
Con un trozo de papel en la mano, en el que se podía ver una frase escrita en color rojo y con una gran sonrisa, Piñera agregó: "Están unidos por volver a ver la luz del sol y abrazar a sus familiares".
"Hoy Chile entero está feliz, lleno de emoción", exclamó el Presidente, mientras que los familiares de los mineros se abrazaban emocionados y agitaban banderas chilenas en el campamento Esperanza, donde unas 200 personas han vivido angustiadas durante estas últimas dos semanas.
También agradeció a los familiares, "que nunca perdieron la esperanza", y al equipo de especialistas de compañías mineras públicas y privadas, "que no escatimó esfuerzo y que ha hecho todo lo posible por rescatarlos".
Los mineros, 32 chilenos y un boliviano, cumplieron 18 días a 700 metros de profundidad en el yacimiento de cobre y oro San José, de la empresa minera San Esteban, en la región de Atacama.
Nunca perdieron la esperanza
"Nunca, nunca, nunca. Nunca perdimos la fe; sabíamos que estaban, y sabíamos que los tenían que rescatar", dijo Eduardo Hurtado, familiar de uno de los mineros que están atrapados, en medio de bocinazos de camiones y autos ubicados en la mina en símbolo de alegría por el gran hallazgo.
Muy temprano, una máquina perforadora revivió las esperanzas, cuando logró romper fondo a casi 700 metros de profundidad y a sólo 20 metros de donde se presume están los trabajadores, lo que tomó más fuerza una vez que rescatistas aseguraron haber escuchado ruidos desde el interior.
Se espera que en un plazo muy breve se introduzca una cámara multipropósito para intentar establecer contacto con los mineros atrapados.
A través de ese ducto que los rescatistas lograron perforar, comenzarán a enviar alimentos y medicamentos de primera necesidad para que los mineros puedan sobrevivir hasta ser rescatados, lo que incrementa las esperanzas de que los trabajadores puedan regresar a sus vidas a pesar de la larga labor que aún falta.
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