No hay árboles, no hay como refugiarse del sol y el calor que se siente es como si se estuviera en Honda, en un día de fortísimo verano al pie del Magdalena.
Ese es el escenario que encuentra hoy el Tour-100 años, que espera de nuevo ver en acción a los escaladores puros, porque el sitio lo amerita. Se trata de Mont Ventoux (monte calvo).
Los ojos del planeta del pedal miran hacia todos lados tratando de buscar la menuda figura de Nairo Quintana, el pequeño escalador venido de más allá del Atlántico. Sobre sus condiciones y capacidad en la escalada nadie duda. En los Pirineos dio dos demostraciones de sus fortalezas en la alta montaña.
El de hoy podría ser un escenario ideal para rebanarle unos segundos al líder Chris Froome (Sky). “Todavía no hay nada decidido: 2.30 de ventaja no es nada si se tiene un mal día. Hoy estaremos pendientes de la general y no de la victoria de etapa. Una vez en la montaña, hablarán las piernas”, le dijo Chris Froome a letour.com.
Nairo puede estar allí. Él es debutante, uno de los jóvenes que lucha por esa condición en el podio, y está en el final de la segunda de tres semanas. Todo es cuestión de medir tanque, de guardar reservas, porque lo de hoy es duro, pero desde el martes lo que está por venir será bravísimo.