No es una mujer curtida en las lides políticas, pero Isabel Segovia Ospina se tomó en serio su candidatura a la Vicepresidencia como fórmula de Enrique Peñalosa para asumir la vocería de la campaña desde su experiencia en el sector educativo y aportar el toque de sensibilidad que le ha dado su trabajo en lo social.
Usted ha sido una profesional muy cercana al tema educativo. ¿Qué lección le deja las malas notas en las pruebas Pisa?
"Las pruebas Pisa hay que mirarla en dos sentidos. Una, es que este resultado es un adicional de lo que recibimos en diciembre, porque es la parte voluntaria que contestaron algunos países. Se dice lo mismo: que estamos muy mal si nos comparamos con otros países que llevan más años que nosotros adelantando reformas educativas serias y con programas y políticas que son prioridad y entonces eso nos jala las orejas. Esos países lo primero que hicieron hace 30 años fue priorizar al sector educativo como eje transformador de las sociedades. Pero además hicieron reformas estructurales que no hemos querido hacer...".
¿Qué hacer para mejorar?
"La propuesta más importante que tenemos está enfocada en la calidad de los docentes, porque no hay ningún factor que influya más en la calidad de la educación como la calidad docente. Cualquier inversión que se haga dentro del sector, si no tiene un buen docente, tiene un impacto marginal en el mejoramiento de la calidad. Hay que emprender una reforma integral de la carrera docente para una buena formación, para que la evaluación sirva como retroalimentación, para que haya mucho acompañamiento, mucha vocación en el servicio, mayor remuneración. Sin eso, el cambio estructural no lo lograremos".
La Vicepresidencia depende del rol que le dé el presidente y muchas veces termina como figura decorativa, ¿dónde se ve en un eventual gobierno de Peñalosa?
"Por lo general, los candidatos a la Vicepresidencia se nombran para poner votos, pero no porque se compartan ideales o propuestas programáticas. Y como se define en esa función de cuántos votos me pone, cuando llegan a la Vicepresidencia los neutralizan, parecen de otro bando. Y, entonces, se guardan en una cajita para cuando haya que apagar un incendio. Ese claramente no va a ser mi rol. Cada momento tiene su afán y eso se decidirá cuando ganemos la Presidencia".
¿Qué le dicen las aritméticas electorales sobre si van a segunda vuelta o no?
"Las encuestas están siendo muy generosas con nosotros y eso es importante, porque son indicativos, pero no son para entusiasmarse mucho. Lo que sí, es que el mensaje está calando, la gente está entendiendo qué alternativa somos. La gente sí está buscando una forma diferente de hacer política, que no le hagan promesas ni que le digan que las cosas son complicadas, pero sí que van a trabajar en una gerencia para lograr resultados rápidos".
¿Qué tanto los afecta la división de los verdes?
"No nos afecta. Los partidos son dinámicos, tienen problemáticas y eso hace parte del ejercicio democrático y eso es lo que está sucediendo. Lo que estamos impulsando es una alianza ciudadana y todos cabemos, no solo los del partido, sino la gente de otros partidos o la gente sin partido que ve en nosotros una alternativa diferente".
Peñalosa nos reconoció que Uribe entregó un país mejor que el que recibió, ¿en una eventual segunda vuelta estarían más cerca del uribismo o del santismo?
"Somos una alianza ciudadana, pensamos que la polarización no es sana y que hay mucha gente que está aburrida de esa confrontación permanente. Lo que queremos es juntarnos y dejar las diferencias, porque esto de invalidar al otro aunque tenga buenas ideas solo porque está del otro lado de la pared no está construyendo país. Si llegamos a segunda vuelta, los ciudadanos que ven en nosotros una alternativa diferente y positiva serán bienvenidos".
Las alianzas se hacen con otros distintos a uno, ¿con quiénes no harían alianzas?
"Alianzas políticas y con grupos políticos no habrá. Pero sí con todos los ciudadanos que quieran estar con nosotros".
¿No es eso muy romántico en un país de maquinarias?
"Estoy de acuerdo con usted. No sé si sea romántica, lo que sí soy es optimista. Y eso me ha ayudado en la vida. Esa es la apuesta, la ciudadanía tiene un voto más maduro, más de opinión, que le pueda ganar a las maquinarias".
¿Se siente en desventaja frente a un candidato que tiene la infraestructura del Gobierno para la campaña?
"Claro, estamos en desventaja todos los que no estamos en el Estado. En eso sí hay una diferencia radical. El tema de la reelección es muy complejo y competir con la reelección, porque no es necesariamente un candidato, pues toca medirse a todos los retos".
¿Han tenido algún contacto con las Farc para discutir cómo se está desarrollando el proceso de negociación?
"Apoyamos ese proceso y al grupo negociador que está haciendo una labor responsable, tenemos claro que lo que se negocie en La Habana tiene que ser refrendado por los ciudadanos. Pero lo que más claro tenemos es que la firma de la paz no debe ser un caballo de batalla en las elecciones, de que yo puedo con la paz y los demás no. O puedo con la guerra y los demás, no. Eso es muy perjudicial para el país".
¿En qué condiciones recibirían un mandato por la paz?
"Lo recibiríamos como una política de Estado. Vamos a continuar el proceso, mirando qué está pasando con él".
¿Y Venezuela?
"Venezuela también debe ser una política de Estado. El mensaje de lo que pasa allá es importante para Colombia por la polarización sobre la gobernabilidad. Si seguimos por el camino que vamos, terminaremos así".
Aquí tienen un verde, Fajardo, aunque no en campaña, ¿qué tan cerca están de él?
"No respondo mucho en el tema político. En lo que sí estamos muy aliados es con las ideas. Estoy en esta candidatura porque el reto más importante que tiene este país es la educación, y si alguien ha sido firme en ese concepto y ha dado todas las batallas a nivel regional es el gobernador Fajardo".
¿Se sienten fuertes en algunas regiones del país, o dónde tienen que trabajar más?
"Hemos enviado un mensaje fuerte en las costas y eso es importante, porque este país es completamente centralizado y no se da cuenta que es allá donde está su riqueza. La tendencia de centralización es nociva para el país. Es que este es el único país donde sus urbes están desarrolladas en el centro, cuando es en las costas donde están las puertas hacia el mundo".
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