El rival ya no era Diego Salazar. Tampoco el venezolano López. El rival eran esos seis discos rojos de la palanqueta. Y a todos los derrotó.
Óscar Albeiro Figueroa, nacido en Zaragoza pero que hace años dejó sus riberas para radicarse en el Valle, se convirtió en la gran figura de Colombia en la jornada dominical. Rompió récord nacional y de Juegos Panamericanos, y se doró el pecho con su medalla en Guadalajara.
"Venía mejorando mi crecimiento, mi marca personal. Sabía que tenía rivales, pero estaba más concentrado en subir mis pesos levantados", sostuvo el nuevo campeón panamericano de los 62 kilos, y que, como es habitual, puso picante agradeciendo a Oswaldo Pinilla y Jaiber Manjarrés, sus entrenadores colombianos... ¿Y los búlgaros, hoy entrenadores nacionales? Ahí, gracias.
Con seis intentos perfectos, sin fallos, Óscar llegó a los 312 kilos en el total, nueva marca nacional, tumbando los 310 de su compañero y aún rival Salazar, que tenía desde 2003 en Santo Domingo. Igualmente, los 175 kilos del envión, esos tres discos rojos en la palanca, son nueva marca para las justas panamericanas.
Un dato. Ese intento de Figueroa estuvo a siete kilos del récord del mundo, que mantiene el chino Le Maosheng de 182, desde 2002.
"Esto me deja encaminado para los dos retos que tengo: el próximo Mundial en París, pero sobre todo los Olímpicos de Londres. No prometo una medalla de oro, pero sí es lo que quiero", dice el antioqueño, cada vez con más acento vallecaucano, y que dejó a Diego Salazar, medallista olímpico, sin oro (apenas con el bronce).
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