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HISTÓRICO
RAYOS X
  • RAYOS X
Por ANA CRISTINA RESTREPO J. | Publicado el 27 de mayo de 2014

Las enfermedades graves suelen notarse con sólo mirar al paciente. Los rayos X permiten localizar el origen de la dolencia, lo que esconden las entrañas: tal es la Encuesta de Cultura Ciudadana 2013 de la Alcaldía de Medellín.

Miremos la placa a contraluz:

Para el 92 % de los encuestados, las palabras "norma" o "regla" despiertan sentimientos positivos. No obstante, han aumentado las justificaciones para desobedecer la ley: la infringen para ayudar a la familia (33 % en 2011; 42 % en 2013); como "única manera" para conseguir objetivos propios (17 % en 2011; 24 % en 2013); por plata (13 % en 2011; 16 % en 2013).

Nos gusta la norma pero la consideramos negociable: somos habitantes de la ciudad, portadores de una cédula, pero no ciudadanos. ¿Cuál es nuestra noción del bien colectivo? ¡Si la norma no es de aplicación universal pierde sentido…

El factor que regula al 61 % es "cumplir con la propia conciencia". Esa estruendosa vocecita interior parece ser la responsable de la superioridad moral que nos "autoriza" a juzgar al otro bajo el único rasero de nuestra "bondad".

Quizá el dato más delicado: hoy, más personas están de acuerdo con el porte de armas para protegerse (9 % en 2011; 15 % en 2013). También sigue en aumento la percepción de que los organismos de seguridad no son confiables: 7 % en 2009, 10 % en 2011, 15 % en 2013.

Cabe relacionar estos resultados con la legitimación pública del uso de la violencia desde altas esferas (el Estado); como el concejal Juan Felipe Campuzano: "Si al sicario le gusta la sangre, hay que ponerlo a sangrar, si le gusta el dolor, hay que inflingírselo (sic) y si le gusta la muerte... sencillo". O Liliana Rendón: "Si a una mujer le pegan, será por algo". Estos funcionarios (a la sazón, Rendón era senadora) son propagadores de un mensaje violento que desconoce el respeto a la dignidad del otro, el valor supremo de la vida. Es el desprecio de la razón como la gran ventaja evolutiva del ser humano.

Si de tolerar se trata, a los encuestados no les gustaría tener un vecino guerrillero (87 %) ni paramilitar (86 %). El 79 % no quisiera vivir cerca de un narcotraficante: ¡pero el 21 % sí toleraría al "traqueto"…...

Al 7 % le desagradaría vivir al lado de un extranjero, y al 11 %, cerca de un indígena.

Con base en los resultados, el profesor Eduardo Domínguez observó nuestro comportamiento como premoderno, apegado a las creencias religiosas: la Iglesia Católica es la institución más respetada según la ECC.

En las reacciones de control social, la respuesta más frecuente ante situaciones hipotéticas es "No hizo nada": si algún vecino pone la música duro, si los hijos de un vecino agreden a sus hijos, etcétera. Vaya coincidencia: ¡el 51,4 % de los habitantes de Medellín no votó el domingo…

El veto de la Junta Directiva del Museo El Castillo a la presentación en su sede del libro "El mundo de afuera", de Jorge Franco y el resultado de la primera vuelta electoral son placas del mismo diagnóstico, de nuestra estructura interna: las prácticas atávicas de la sociedad medellinense.