Hace un año mientras muchos destapábamos los regalos, recibíamos abrazos y comíamos la cena de Navidad, un comando Jungla de la Policía Antinarcóticos adelantaba la operación que terminó con la muerte de Pedro Oliverio Guerrero (alias "Cuchillo") jefe del Ejército Popular Anticomunista Colombiano (Erpac).
El grupo de uniformados no solo estuvo lejos de sus seres queridos sino que vio morir a uno de los suyos: el subintendente Javier Londoño Castro, quien según el coronel Julio César González, jefe de Interdicción de la Policía Antinarcóticos, falleció cumpliendo su juramento de dar la vida por defender la Patria.
"Para su familia, estas fechas deben ser muy difíciles porque uno está muy sensible. A ellos hay que hacerles un homenaje", señala González, al tiempo que recuerda que para los miembros de la fuerza pública lo importante es cumplir con su deber y a veces, estas fechas especiales tienen que aplazarlas.
Y es que para los soldados de tierra, mar y aire y los miembros de la Policía, "la Navidad y el Año Nuevo son cualquier día del año en el que se pueda estar con la familia y compartir con ellos. No importa que sea febrero, marzo o abril, lo que importa es que ellos están bien y que uno los quiere".
Quien lo dice es el capitán de fragata Mauricio Caipe, comandante de la ARC Antioquia, que en enero comenzará a navegar por las costas colombianas.
Lo dice por experiencia, porque ya son varias las navidades y años nuevos que él y sus compañeros han pasado lejos de sus familias.
La primera le tocó en 1989, cuando apenas llevaba seis días de haber terminado su curso en la Armada Nacional. Lo embarcaron hacia la frontera de Panamá, recién que los Estados Unidos invadieron ese país, y se vio celebrando Navidad y Año Nuevo en medio del mar.
El coronel González, ya perdió la cuenta de las fiestas fuera de su casa, pero todavía recuerda una noche en Villagarzón (Putumayo) cuando se dieron cuenta de que era Navidad porque a lo lejos se veía la pólvora.
No falta el arbolito
En la selva, en el mar, en una base de la Fuerza Aérea vigilando radares, siempre habrá un arbolito o un pesebre que recuerde que es Navidad.
Hay novenas, villancicos (si las condiciones de seguridad lo permiten) y a las 12 de la noche un apretón de manos o un abrazo. Algunas veces llega un mensaje por radio que va acompañado -en el caso de los soldados- de un "Fe en la causa" y las los otros miembros de recomendaciones de seguridad.
La otra señal, es una comida diferente, "un cariñito" en forma de natilla y buñuelo o de un tamal caliente para el desayuno o la comida, cuenta el coronel González.
En el caso de la tripulación del ARC Antioquia, 25 de sus 100 miembros estarán de guardia. No solo tendrán un desayuno con tamal sino que a eso de las 6 de la tarde, cuando muchos de los civiles nos preparamos para iniciar la celebración, ellos se les dará un espacio para que sus familias suban a bordo y compartan una cena especial (con pernil de cerdo) que les prepararán los cocineros del buque.
"Se reza la novena con las familias, se hace la cena y los comandantes compartimos con ellos. A eso de las 8 p.m. las familias descienden y ellos se quedan trabajando", cuenta el capitán Caipe.
Gracias a la tecnología
En lo que sí coinciden los dos oficiales es que la tecnología es la gran aliada en estos días en los que todo el mundo quiere comunicarse con un ser querido.
Recuerdan que antes, tenían que pasar semanas y a veces meses para encontrar un Telecom y hacer una llamada, con tan mala suerte que a veces el teléfono estaba ocupado o la persona a la que llamaban no estaba.
Ahora, los teléfonos inteligentes pueden recibir fotos de sus hijos destapando los regalos, una grabación de la familia dando un saludo o recibir por chat un "te quiero".
La nostalgia sigue siendo la misma que se siente cuando se está en alta mar solo mirando las estrellas, o en medio de la selva haciendo una operación.
Sin embargo, la foto, el mensaje, el video, les dan la esperanza de que en febrero, marzo o abril, habrá un arbolito de Navidad con un regalo para ellos y lo más importante, que quienes los quieren los esperan.
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