Dicen por ahí que "la tradición es rezandera", y en esa tradición José Evelio Martínez encontró la fuerza y recobró la fe para regresar a su tierra de la que según él, "nunca debió haber salido".
Retornó hace dos años a su vereda La Mirandita en el municipio de San Carlos, justo cuando la maruchenga, el verde negro y otro tipo de rastrojo, hicieron lo suyo en este territorio donde los grupos armados ilegales arrancaron de la tierra el plátano, el café y la yuca y le sembraron dolor, terror y minas antipersonal.
"Fui de los primeros en volver. Cuando llegué no había por dónde entrar. La maleza había invadido todo, además me dijeron que pusiera mucho cuidado porque había muchas minas. Pero me decidí, porque el campo es el único lugar donde puedo vivir", dice José Evelio.
La guerrilla lo sacó
"Aquí el que no sirve para nada se tiene que largar. O colaboran o se van", le dijo el guerrillero que el 16 de junio de 2000 le dio el ultimátum a José.
El campesino, quien obligado le tuvo que cargar dos veces el mercado a los guerrilleros en sus bestias, sólo pudo salir a las 3:30 de la tarde con lo que tenía puesto y otras dos prendas de vestir.
"Tuve que dejar todo allá. Cinco reses y dos caballos quedaron. Me fui para Medellín y viví en Santo Domingo. Allá hice un ranchito, pero yo en la ciudad vivía muy aburrido", recuerda.
Por eso, después de rezar, y de ocho años de desplazamiento, tomó la decisión de retornar a su Mirandita querida, porque en esa vereda lejana, José Evelio había dejado la mitad de su alma cuando obligado por un fusil tuvo que dejarla.
Un territorio minado
José Evelio Martínez no fue el único que salió de San Carlos huyéndole al conflicto con la esperanza de una mejor vida lejos de la violencia.
Muchos de sus paisanos llegaron desplazados a Medellín por las Farc, el Eln o las Auc. Pero la vida agitada de la ciudad no era lo de ellos, y en su mente, la idea de regresar tomaba cada vez más fuerza. El problema era que su vereda estaba infestada de minas y en muchas ocasiones, la vida de las nueve familias que regresaron corría peligro.
"Una vez yo iba para la escuela y me encontré una jeringa enterrada. La jalé y no salió. Yo le conté a mi papá y él me dijo que era una mina, que no la tocara", recuerda uno de los niños de La Mirandita. Con la ayuda del Ejército, el artefacto fue detonado.
Para facilitar el retorno a las veredas de San Carlos, el Ejército comenzó a examinar el terreno y a desactivar las minas que encontró a su paso. Esta acción y la nostalgia por su tierra, permitió que otras familias que llegaron desplazadas a Medellín, manifestaran su deseo de regresar.
Ansían el regreso
Según el diagnóstico realizado por la Oficina de Atención y Orientación a Población Desplazada de San Carlos y datos de Acción Social, de ese municipio se han desplazado 19.721 personas desde 1980.
Entre éstas, 302 familias sancarlitanas que viven en los barrios de la capital antioqueña, quieren volver al verdor de sus tierras y a la tranquilidad de sus campos.
"Necesitamos recuperar a estas personas que se fueron. Nosotros queremos a los sancarlitanos y los queremos bien. Por eso les brindamos apoyo con proyectos productivos, recursos y capacitaciones que les sirve para la nueva vida que comienzan", afirmó Francisco Javier Álvarez, alcalde de San Carlos.
Para facilitar este retorno, la Alcaldía de San Carlos buscó ayuda en la Alcaldía de Medellín para coordinar la mejor forma de que estas personas pudieran regresar a su lugar de origen.
"Es necesario que la gente retorne a los campos, pero necesitamos generarles a los campesinos las mejores condiciones para el retorno. Por eso la Alcaldía de Medellín invertirá 7.000 millones de pesos para arreglar carreteras, escuelas. De las 302 familias que viven en Medellín, 86 van para el casco urbano. A 72 de ellas se les dará subsidios para mejora de vivienda y 14 familias tendrán vivienda nueva. Además, retornaran al campo 214 familias y a todas se les dará subsidio para vivienda nueva", explicó una funcionaria de la secretaría de Bienestar Social de Medellín.
Para continuar con el desminado, el alcalde Alonso Salazar entregó recursos por 840 millones de pesos para que el Ejército haga esta ardua labor en las veredas más minadas de San Carlos como El Contento, San Miguel y La Mirandita.
Otros también se unieron
Juan José ya podrá ir a su escuela veredal. No tendrá que preocuparse como en años anteriores, si su salón de clase tiene energía o si necesita bañarse a oscuras en la mañana para ir a estudiar.
Y eso es así porque EPM decidió vincularse con el proyecto de retorno de las familias desplazadas de San Carlos que viven en Medellín con un programa de electrificación de las veredas y las escuelas rurales.
"Esto es parte de la responsabilidad social que manejamos en EPM. Llevamos 12 años en varios municipios del Oriente antioqueño como Cocorná, San Luis, Granada. Hemos recuperado las redes que fueron afectadas por el conflicto armado", expresó Juan Guillermo Rodríguez, ingeniero de Proyectos de Oriente de EPM.
Una parte de la ayuda que EPM invierte en este programa de retorno, y que cobija a quienes ya regresaron y a los que lo harán pronto, es la condonación de las deudas por servicios públicos facturados en el tiempo en que no habitaron sus viviendas.
"Sabemos que muchas de esas viviendas fueron utilizadas por grupos al margen de la ley. No podemos cobrarles sabiendo que ellos no hicieron el consumo. Lo que necesitamos es que la Personería certifique que fueron desplazados y que no habitaron la vivienda en ese tiempo. Es un aporte para ellos que les toca volver a empezar".
Según el ingeniero Rodríguez, EPM reconstruyó en el 2008, redes de energía que se robaron o resultaron dañadas por atentados terroristas o por efecto de la confrontación armada. El costo de estas reparaciones y mantenimiento suma 720 millones de pesos.
El trabajo de EPM, no sólo será de reconstrucción. Enseñar qué elementos consumen más energía y cómo ahorrar, es parte del apoyo que se brindará a los desplazados que volverán.
Con estos proyectos José Evelio y los que han retornado se sienten felices en su tierra. Y como la tradición es rezandera, reza cada vez que camina por los senderos de su vereda, no por encontrarse una mina, sino porque pudo volver a la tierra que lo vio nacer.
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