La tensión entre las Coreas alcanzó un punto delicado ayer, después de que ambos países intercambiaran disparos en la frontera del Mar Amarillo.
Aunque funcionarios militares surcoreanos afirmaron que, aparentemente, Corea del Norte estaba probando su artillería en la costa oeste de la dividida península, el intercambio de disparos entre los dos rivales alertó a la comunidad internacional.
La razón: hace un mes, las dos Coreas y Estados Unidos discutieron alternativas para retomar las conversaciones sobre el desmantelamiento del programa nuclear norcoreano, a cambio de incentivos económicos y políticos.
Según analistas, Corea del Norte, país que realizó los primeros disparos, estaría provocando de manera intencional a su vecino del Sur, con el fin de acelerar la firma de un tratado de paz que reemplace el armisticio al que ambos se comprometieron hace más de 50 años.
Pero Gustavo Cardozo, experto en temas de Asia, recordó que estas advertencias de carácter bélico no son nuevas en la zona, y advirtió que no ayudan al proceso de diálogo entre las naciones.
"Norcorea necesita reanudar, cuanto antes, las negociaciones a seis bandas (Corea del Norte, Corea del Sur, Estados Unidos, China, Japón y Rusia) para lograr descomprimir la crítica situación interna. Los disparos son una forma de hacer presión y de demostrar que el régimen no dará el brazo a torcer en un posible proceso de apertura y flexibilización de su sistema de gobierno", dijo el experto.
Con Cardozo coincidió Kim Yong Hyun, profesor de la Universidad de Dongguk en Seúl, al afirmar que el Norte no va a ir tan lejos como para arriesgarse a romper el diálogo.
Los incidentes no son nuevos
El miedo se apoderó de nuevo de la población surcoreana ayer, debido a que las ráfagas fueron cerca de la Isla de Yeonpyeong, lugar bombardeado en 2010 por las fuerzas norcoreanas.
Esa ofensiva, la primera contra civiles desde el final de la Guerra de Corea, ocasionó la muerte de dos personas y dejó heridas a otras seis.
Alexandra Beaucaire, una caleña que vive en ese país, relató que hay malestar en Seúl por el intercambio de disparos, pero resaltó que la reacción ha sido mucho más moderada que la ocurrida tras el bombardeo a Yeonpyeong.
"Como las balas no dañaron nada ni a nadie y el Ejército respondió de inmediato, la gente lo ha tomado como un incidente normal de los que de un tiempo para acá suelen ocurrir en la zona".
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