En este espacio de opinión hemos solicitado prudencia mientras avanza el proceso de transición con el nuevo Ministro de Defensa y la cúpula militar y policial. La seguridad democrática sigue vigente y no ha sido relegada a un segundo plano como se ha sugerido frente a las recientes acciones terroristas de las Farc y el ELN. Es decir, no debe cundir el pánico ni añorar liderazgos políticos que ya cumplieron su papel, en procura de la tranquilidad ciudadana interna.
Hay que mirar hacia el futuro con optimismo y fe, en la manifiesta voluntad de los colombianos de someter a los violentos. Por supuesto, la seguridad democrática necesita algunos ajustes estratégicos y operacionales, y creo que están en marcha, según los anuncios al respecto. Observo también que la seguridad ciudadana y los procesos de consolidación territorial están en la mira del Gobierno, se divulgarán algunos cambios y otros no, pero en su conjunto, propenderán por enfrentar con más efectividad el modus operandi de los grupos armados ilegales, en un campo de combate irregular, cambiante e impredecible.
Mirar la seguridad desde un punto de vista integral, podría ser un buen ejercicio de reflexión estratégica, más allá de la sola acción militar. Valdría la pena preguntar, por ejemplo: ¿Cómo articular los temas de tierras con los procesos de consolidación territorial? ¿Qué impacto sobre la seguridad tendrá la declaración del Gobierno de zonas afectadas por el despojo de tierras? En fin, es una simple aproximación a la forma de mirar la seguridad integral en el marco de la prosperidad democrática y los proyectos de ley en curso, ante el Congreso de la República.
Mientras tanto, creo que la posición de las Farc y el ELN es clara frente a la administración Santos: demostración de fuerzas limitadas, combinadas con una defensiva estratégica; construir espacios políticos; uso intensivo de la guerra de minas; empleo de artillería artesanal (cilindros); y pactar alianzas estratégicas entre ellos, para revivir la figura de una coordinadora guerrillera. En conclusión: dilatar, dilatar y dilatar la confrontación. ¡Si resisto, gano! Y retrotraer al imaginario colectivo, el otrora empate negativo. ¡Qué tan lejano se encuentran de la actual realidad política!
Los lineamientos del Gobierno son claros: mantener la presión militar, mayor exigencia con relación a los gestos de paz, fortalecer la justicia y ofrecer mejores alternativas económicas de orden social.
Podríamos decir que la seguridad integral es el soporte más eficaz de la prosperidad democrática, y su construcción requiere una articulación armónica de todos los instrumentos de acción del Estado que propendan por la recuperación plena de la institucionalidad, y garanticen un ambiente de seguridad protegido para todos los colombianos.
PAUSA UNO: El punto de partida para determinar aspectos de organización, funciones y estructura de la seguridad nacional, es formular y aprobar una ley de Seguridad y Defensa como primer paso en una hoja de ruta viable, sin burocracia y que preserve los intereses nacionales.
Nota del Editor: Esta columna se escribió antes de conocerse los resultados de la operación militar que terminó en la muerte de Jorge Briceño Suárez, alias Mono Jojoy, pero el General Eduardo Herrera Berbel preparará otra una vez se decante la información completa sobre este exitoso golpe contra las Farc.
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