El primer ministro griego George Papandreou abandonó ayer su explosivo plan para someter a plebiscito el acuerdo de rescate europeo, lo que mantiene a flote su gobierno, pero deja una gran agitación en el país y la zona euro.
El primer ministro dio marcha atrás al plan luego de una rebelión en el interior de su partido, el Socialista, sobre el referéndum, pero hizo caso omiso a los reiterados llamados a que renuncie y convoque a elecciones.
Papandreou fue citado a una reunión de emergencia en Cannes, donde los gobernantes de Francia y Alemania dijeron, visiblemente enojados, que cualquier referéndum sería en realidad una pregunta sobre si Grecia se mantenía en la zona euro.
El acuerdo de la deuda de Grecia le daría 100.000 millones de euros (138.000 millones de dólares) extra en préstamos de rescate del resto de la eurozona y del Fondo Monetario Internacional, adicionales a los 110.000 millones de euros que le fueron concedidos el año pasado.
Además, los bancos privados perdonarían el 50 por ciento de la deuda, con el objetivo de reducir las enormes deudas, hasta el punto en que el país pueda manejar sus finanzas sin necesidad de rescates constantes.
Reaccionan las bolsas
Las bolsas latinoamericanas terminaron ayer al alza en un día en el que el Dow Jones de Industriales subió el 1,76 por ciento, reconquistando la cota de los 12.000 puntos, influenciado por la cancelación del referéndum sobre el plan de ayuda financiera a Grecia y la rebaja de los tipos de interés en la zona del euro.
La decisión fue adoptada por el nuevo presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, quien se estrenó en el cargo con una sorprendente bajada de los tipos de interés del 1,5 hasta el 1,25 por ciento, argumentando la amenaza de que la economía de la zona del euro entre en recesión por la crisis de endeudamiento soberano.
Las bolsas europeas recibieron con júbilo la decisión del Banco Central, que sorprendió a los mercados y a los analistas, quienes habían pronosticado que dejaría inalterada su tasa rectora.
Obama urge solución
Estados Unidos insistió en la necesidad de que Europa decida los detalles de su plan contra la crisis de la deuda y los ponga en práctica lo antes posible para evitar un contagio de la situación griega.
El presidente Barack Obama, declaró que la tarea más importante del G-20 "es resolver la crisis de la eurozona" e insistió en que el plan de salvamento debe aplicarse "de manera efectiva para garantizar no sólo la estabilidad de la eurozona, sino también la estabilidad del sistema financiero".
Obama se reunió con los miembros del Eurogrupo para conocer las medidas adoptadas por los europeos para hacer frente a la crisis de la deuda soberana y a la grave situación de Grecia.
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