El mito se derrumbó. Varias evidencias decían que era difícil trasladar la fuerza de las redes sociales a las calles. Pero las cinco mil personas que marcharon ayer por el centro de Medellín demostraron que sí se puede.
La manifestación nació en Twittery Facebook, allí tuvo su auge mientras las multitudes caminaban, y los ecos, cuando la plaza pública se vació.
Sin embargo, la resonancia pudo haber sido mayor si los promotores se hubieran puesto de acuerdo. Unos fueron enfáticos en que la protesta era contra las Farc, mientras otros insistieron en que era necesario rechazar todas las formas de violencia.
De ahí la divergencia en las opiniones. En la página de Facebook de EL COLOMBIANO, Cristian Andrés Peña fue contundente: "Yo sí salgo a marchar, no hay excusa, pero a muchos no les importa nada. Señores, esto no es una discusión política, es un dolor de hermanos. No más Farc".
Entre tanto, otros como Tatto Carvalho Aguirre decidieron no marchar pues, para ellos, la manifestación debió incluir también el rechazo por los "falsos positivos" y los crímenes de paramilitares, y narcotraficantes.
Hubo sí una idea generalizada: el hastío contra la violencia y la exigencia de la libertad y el respeto a la vida.
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