Arquitectura pensada para olvidar el estrés de la ciudad y conectarse con la naturaleza, para dejarse acariciar por el sol, para compartir y festejar en familia y con los amigos... esa es la que proponen las casas de descanso y recreo.
En esta edición de PROPIEDADES, los arquitectos Jaime Rendón y Juan Pablo Cardona nos muestran dos proyectos ubicados en el Suroeste y el Occidente antioqueño que, sin duda, revelan la esencia de este tipo de viviendas, verdaderos templos para el descanso.
Para siempre, entre el río y las montañas
Desde esta casa de descanso, ubicada en Puente Iglesias, en el suroeste antioqueño, es posible apreciar el río Cauca y encantarse con la expresividad de las montañas que nacen de las cordilleras Occidental y Central.
El río y las montañas fueron una premisa importante cuando el arquitecto Jaime Rendón conoció el lote y definió que hacia allá debían estar orientadas las visuales de esta casa de recreo en clima cálido.
En un lote de tres hectáreas, el arquitecto trazó una casa de recreo de 200 metros cuadrados, de los cuales 120 metros pertenecen al volumen de la zona social y 80 al volumen de las alcobas.
Los dos volúmenes que componen la casa son completamente independientes, ningún techo que los une. El arquitecto los define como unas "malocas contemporáneas", inspiradas en las construcciones indígenas.
"Era fundamental esta separación porque, al ser una casa de recreo, mucha gente se queda festejando hasta tarde pero otros prefieren retirarse a descansar. De esta forma se garantiza que ambas zonas funcionen bien", explica Jaime Rendón.
El volumen social se integra con la piscina y se presenta como un espacio abierto, sin puertas ni ventanas, para lograr que el aire circule por la casa sin ningún obstáculo y la mantenga siempre fresca.
Para aprovechar esta ventilación cruzada en las habitaciones, cuenta el arquitecto, se hicieron una serie de elementos de diseño como ventanas laterales.
También "el volumen del baño interno es más bajo que la cubierta para que en ese espacio haya una circulación, que garantice que las alcobas tengan siempre aire renovado", explica Jaime Rendón.
Sencillez y funcionalidad
Diseñada para brindar comodidad, la casa Parasiempre se expresa con materiales prácticos y funcionales. El arquitecto Jaime Rendón dice que son cuatro los que predominan en la vivienda.
Los dos volúmenes fueron construidos en sólidos muros de mampostería y pintura blanca que, además de destacarlos entre el verde del paisaje, les otorga una sensación tropical y de frescura.
Para el piso se utilizó una baldosa de cemento, de 30x30 centímetros, en un tono amarillo claro que, comenta el arquitecto, funciona muy bien para el sol de la zona.
Cada uno de los volúmenes tiene una gran pérgola hacia el río Cauca, donde está la visual principal de la casa. "El objetivo de estas pérgolas es que den la mayor cantidad de sombra", apunta Jaime Rendón.
Las pérgolas se construyeron en estructura metálica oxidada y se diseñaron en voladizo, es decir, sin cables ni ningún elemento que las atirante, sino sostenidas desde columnas internas. Este mismo material se ve en algunas puertas y elementos de la fachada de la casa.
En las puertas y ventanas corredizas de la fachada se utilizó una madera oscura, muy parecida al tono de la lámina metálica oxidada.
A la casa se accede por la parte trasera. "La fachada es más escultórica, un poco más cerrada, para que cuando se entre a la zona social se descubra todo el paisaje del río y las montañas", dice Jaime Rendón.
Y es ese paisaje exuberante el que rodea la arquitectura de esta casa y la convierte en un verdadero templo para el descanso.