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TLC arrancó en año malo para E.U.

El ministro de Comercio, Sergio Díaz-Granados, así lo reconoce al hacer balances en diálogo con este diario.

13 de mayo de 2013
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El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Sergio Díaz-Granados confiesa que le hubiera gustado que el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos (E.U.) hubiera entrado en vigencia en un año de mejor comportamiento de la economía del país del norte: “así no tendría que dar tantas explicaciones de por qué estos primeros 12 meses no fueron tan buenos como todo el mundo creía”, agrega.

De ahí que el funcionario haya sido reiterativo en diálogo con El Colombiano en dos asuntos. Primero, no se puede medir en tan corto plazo el impacto del acuerdo binacional que entró en vigor el 15 de mayo de 2012.

Lo segundo es que no se puede olvidar que los otros países latinoamericanos que se anticiparon a Colombia en un TLC con E.U. han crecido, sin excepción, sus exportaciones a lo largo del tiempo, “pero también se han afectado por las crisis económicas en ese país”.

En el caso colombiano habría que sumar contingencias como un “marzo negro” por el paro cafetero y la parálisis del 75 por ciento de la producción de carbón, que pesa una tercera parte de las ventas externas del país. Así respondió Díaz-Granados, a un año de vigencia del acuerdo:

¿Quién aprovecha más el TLC, Colombia o E.U.?
“Es bueno para ambas partes. Después del primer año no se puede decir, como en un partido de fútbol, que uno perdió y el otro ganó. Colombia aumentó las exportaciones a Estados Unidos y el 80 por ciento que importó el año pasado no lo produce. Esa lógica indica que también nuestro país se vuelve más productivo con el capital de trabajo que compra de allá, como camiones, maquinaria o trigo para luego exportar galletas a ese mismo país. Hay que dejar atrás la percepción de que exportar es bueno e importar es malo”.

¿Cómo explica que las exportaciones totales cayeran un 8% este año?
“Caen por cuenta de carbón y petróleo que bajaron ventas en volumen en y precio. También afectó la caída de la cotización del café. Pero si mira las cifras y sustrae minerales e hidrocarburos, los productos agroindustriales crecieron 18,1 por ciento y las industriales un 6 por ciento”.

¿Los resultados están dentro de lo esperado?
“Los resultados están en línea con tener más productos, hay 187 nuevos, y más empresas exportando, contabilizamos 775 de ellas, con corte a marzo pasado. Estos acuerdos hay que mirarlos a largo plazo y por eso en los próximos años esperamos un crecimiento mayor. El objetivo principal de la política de comercio exterior es lograr la diversificación de productos y exportadores, por eso los TLC no son un fin, sino un medio para ello”.

Pero al ver totales exportados, se mantiene la tendencia de más materias primas y poco valor agregado...
“No hay que ver como negativo la mayor exportación de productos minero-energéticos como petróleo, carbón u oro, porque están financiando en buena parte la infraestructura  y proyectos de largo plazo que resolverán los problemas de competitividad del país. Colombia no puede entrar en el espiral perverso de reemplazar las exportaciones de petróleo o despreciarlas, porque finalmente apalancan desarrollos necesarios para que otros sectores estén mejor y puedan exportar más. Obviamente serán más los barriles de petróleo, por ejemplo, que los contenedores llenos de tilapia fresca, pero el efecto ahí no está en el precio, sino en el impacto en empleos generados”.

Después del esfuerzo por lograr el acuerdo, ¿los sectores colombianos sí le han sacado todo el provecho?“
Estos acuerdos no son inmunes a las circunstancias. Entramos con el TLC en un año que no era bueno para Estados Unidos, su economía creció menos, aumentó el desempleo y las opciones de hacer más negocios son menores. De hecho, su tasa de importación se redujo de 15 por ciento (2011) a 3 por ciento (2012), es decir que compró cinco veces menos y, a pesar de eso, las exportaciones no tradicionales colombianas crecieron, aún con el viento en contra y una dura revaluación”.

Al tiempo hay una tendencia al alza en las importaciones desde E.U. y de más bienes de consumo que afectan la producción nacional...
“Recuerde que un 80 por ciento de lo que compramos a Estados Unidos no lo producimos en Colombia. Y claro, el mercado cada vez está más segmentado por una razón práctica: Colombia tiene menos pobres, el Producto Interno Bruto (PIB) ha crecido en términos de ingresos y por eso se ven más productos en los supermercados, por ejemplo. Pero eso que vemos a la vista es una parte ínfima de las importaciones”.

¿Cómo son las perspectivas para este segundo año de vigencia del acuerdo?
Este año parece que la economía estadounidense se comienza a recuperar y eso puede mejorar las perspectivas exportadoras de Colombia a ese país. El acuerdo no lo podemos evaluar en su primer aniversario, sino en un mayor lapso. Los ocho países de América Latina que tuvieron TLC antes que nosotros han crecido sus exportaciones y Colombia no tiene por qué ser la excepción, igual que han sufrido caídas en sus ventas externas cuando se han presentado crisis en E.U.”.

¿Cuánto crecerá la economía este año por cuenta del TLC?
“El total del sector exportador pesa 19 por ciento del (PIB), cualquier crecimiento adicional tiene una incidencia en la economía. Este año la meta general de exportaciones es superar los 60 mil millones de dólares, si es así, la tasa de crecimiento sería entre el 5 y 6 por ciento. Podemos terminar este año con comportamientos mejores que en el ultimo trimestre de 2012 y en el primer trimestre de 2014 respecto a igual período de este año”.

Usted visita muchas empresas, ¿en qué deben mejorar su oferta exportadora?
“Hay que hacer esfuerzos intramuros y extramuros de las empresas. De puertas para adentro, hay que darse cuenta del cúmulo de oportunidades, tratar de ser más creativos, aportarle más sinergias a la producción y diversificación de los productos, buscar más socios. De puertas para afuera, en lo que corresponde a los gobiernos locales y nacional, hay que trabajar en temas prioritarios como energía, formación de recursos humano e infraestructura”.

¿Cuáles sectores productivos de Antioquia deben fortalecerse para sacar más jugo al TLC?
“Hay que seguir haciendo un trabajo grande en materia de confecciones y el Sistema Moda, así como en el sector hortofrutícola con más productos y opciones. Estados Unidos es un consumidor exigente, mucho de lo que llega desde otras partes a ese país es congelado, en razón de la distancia, mientras que desde aquí pueden llegar refrigerados y frescos, como es el caso de frutas y quesos. Uno se pregunta por qué una región como Antioquia versus un país como El Salvador, no puede tener una mayor penetración de exportaciones en Estados Unidos, siendo que comparten similares distancias, cultura e idioma. Ahí hay un reto hacia delante”.

¿Y en el resto del país?
“Depende de cada región. Por ejemplo, en el Huila hay grandes opciones en pesca, mientras que el Caribe colombiano tiene gran potencial con su producción agroindustrial de etanoles, aceites, grasas y similares. Muchos de los sectores exportadores de las regiones ya están en el Programa de Transformación Productiva (PTP) que ya recoge a 16 sectores y pueden aprovechar esta iniciativa para mejorar sus exportaciones hacia Estados Unidos”.

Por último, ¿Qué mea culpa se hace después de un año de vigencia del TLC con EU?
“No, no lo tengo. Quizá me hubiera gustado que el TLC haya entrado en vigencia en un año de mejor crecimiento de Estados Unidos para no tener que dar tantas explicaciones de por qué este primer año no fue tan bueno como se creía.

¿Cuál es el compromiso del Gobierno para que el segundo sea mejor que el primer año?
“Hay que mirar hacia delante y lo que está al alcance del Gobierno se está haciendo con recursos disponibles, aunque queda muchas cosas más por hacer, por mencionarle dos: Autopistas de la Prosperidad y las mejoras en puertos y en terminales aéreos para poner a tono la infraestructura con estas exigencias del comercio exterior”.

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