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HISTÓRICO
Travestis en peligro por 'cirugías'
  • Travestis en peligro por 'cirugías' | | La bata, los guantes y el tapabocas son lujos que corren por cuenta del usuario. Quienes se practican este tipo de procedimientos en lugares clandestinos, sin papeles legales ni normas sanitarias, no demandan porque no tienen recursos, ni conocimiento de las acciones que pueden adelantar, reporta el director de la Fundación de Víctimas de Mala Estética, Cristian Gutiérrez.
    Travestis en peligro por 'cirugías' | | La bata, los guantes y el tapabocas son lujos que corren por cuenta del usuario. Quienes se practican este tipo de procedimientos en lugares clandestinos, sin papeles legales ni normas sanitarias, no demandan porque no tienen recursos, ni conocimiento de las acciones que pueden adelantar, reporta el director de la Fundación de Víctimas de Mala Estética, Cristian Gutiérrez.
Carolina Calle Vallejo | Publicado el 17 de diciembre de 2010

La cirugía había sido un éxito aun cuando su cuerpo quedara tan frágil como una figurita de plastilina. Y aunque le indicó que debía dormir bocabajo y bañarse con agua fría para que la silicona no se derritiera; que no podía sentarse ni caminar en tacones; a Brenda* nunca se le ocurrió prohibirle resbalarse por las escaleras.

Si bien las demás travestis sabían que esa garrafa de aceite que penetró en los glúteos de su colega se regó por todo el cuerpo después de la caída, la familia creyó que la culpable del deterioro de salud y posterior muerte había sido una tuberculosis. Desde entonces y para que no se repitiera el accidente, Brenda* incluyó en la lista de tips postoperatorios no subir ni bajar escalas.

Algunas siguen llegando por el agüero que mueve al gremio: "La que tenga aceite en el cuerpo despega en la calle", dicen refiriéndose al ejercicio de la prostitución. Tampoco tienen miedo porque consideran que el fracaso de estos procedimientos va "en la suerte de cada cliente". Y la mayoría sigue acudiendo con el síntoma de vanidad crónica que las induce a inyectarse parafina, aceite de bebé, de cocina, de turbinas de avión y de silicona, en quirófanos caseros de sala, comedor y alcoba por menos de 150 mil pesos.

Veneno a largo plazo
"La situación es muy grave en todo el Valle de Aburrá y no nos han parado bolas", dice una directiva del Grupo Lgbt de Antioquia, quien asegura que el apogeo de estas prácticas clandestinas se debe a una agresiva competencia que existe entre las travestis. "Este año ya se nos han muerto cinco".

"Se trata de una problemática de salud pública, no documentada e invisibilizada", afirma la investigadora y consultora mexicana especializada en sexualidades, género y derechos humanos, Marina Bernal. Como no se reconoce la identidad de estas personas y mucho menos al momento de morir, "no hay un registro real de estas muertes".

Según la Personería de Medellín, este tipo de prácticas clandestinas dejó como resultado la muerte de una travesti y el requerimiento de atención de urgencia por parte de otras tres y de un hombre gay en 2010.

Para el presidente de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica seccional Antioquia, Juan Sierra, los homosexuales "son un público potencial de alto riesgo" porque el deseo de verse con rasgos femeninos los induce a inyectarse cualquier sustancia tóxica desconociendo su carácter irreversible.

Advierte que existe una silicona para uso médico y otra para el industrial. La primera es sólida y tiene todos los estudios que le permiten ser usada en el cuerpo humano. Y la segunda es líquida, útil para fabricar betunes, esmaltes y lubricantes, así el expendedor de una tienda de químicos del centro, al indagarle sus usos, responda: "Esto sirve más que todo para gais".

"La silicona líquida migra, no se queda en el lugar donde se inyecta. Por eso, se la ponen en los glúteos y aparece en las piernas o se sube a los pulmones, de los párpados baja al cachete o de los labios al mentón".

El proceso de extracción para quienes ya padecen deformidades, daños y perjuicios, es tan complejo como revolver la mermelada con la mantequilla e intentar separarlas luego. Al extraer la mermelada se termina retirando mucha mantequilla. "Y eso mismo pasa en el cuerpo. Se termina sacando músculos, piel, nervios...", explica el médico.

Penúltimos auxilios
"¡Marica despertá!" Le susurró con desazón al oído mientras notaba que el cuerpo, que yacía bocabajo sobre una sábana pálida, se anegaba en un sospechoso relajo, los párpados se estrellaban contra la almohada y la nariz quedaba entre la funda de un hotel de mala muerte que ya presagiaba la de un cliente.

Cindy* dejó de bombear la jeringa de veterinario y extrajo la aguja de la cadera. Lo agarró del pelo y lo cacheteó dos veces. ¡No te podés ir! Insinuó con angustia embadurnándole las fosas nasales con alcohol al tiempo que una sombra de zozobra opacaba la habitación cuando ningún signo vital le contestó el llamado. "¿Será que le cogí una vena? -se cuestionaba- ¿Se le subiría tan rápido al pulmón? o ¿será que se me fue la mano en anestesia?".

Le puso la tapita azul a la botella de silicona industrial y a la del frasquito de anestesia local; guardó las vendas que amarraría en los muslos para evitar el descenso de la sustancia; empacó las motitas de algodón y la 'pegaloca' con que sellaría el huequito que dejara cada inyección; y cuando se dispuso a la fuga, como le enseñó su tutora en casos críticos, las pestañas del 'paciente' se elevaron.

Un problema N.N.
Al consultar a la Secretaría de Salud de Medellín sobre casos de víctimas masculinas que frecuentan este tipo de sitios, respondieron que "este tema es competencia de la Dirección Seccional de Salud de Antioquia (DSSA), nosotros solo revisamos condiciones higienicosanitarias de centros de estética, no en clínicas ni hospitales".

"Las personas que aplican estas cosas ni siquiera entran en la definición de 'clínica de garaje', porque no se miran como prestadores de servicios de salud", dice la directora de Control y Vigilancia de la DSSA, Beatriz Lopera, descartando que alguna de las 15 quejas recibidas este año aluda a esa situación.

En el Instituto Nacional de Medicina Legal indicaron que "el sistema de información no tiene variables que capturen esos datos específicos (…)". En el Tribunal de Ética Médica solo investigan a médicos. En la Fundación de Víctimas de Mala Estética, que recluta casos por todo el país, un cinco por ciento corresponde al sector masculino y de éste tampoco hay algo similar.

La cuenta de cobro
-¿Qué hago en caso de emergencia?- le preguntó Cindy* varios años atrás a esa legendaria travesti que remedaba cirujanos y moldeaba mentones, pechos y caderas en pensiones del centro donde no cobran más de 15 mil pesos por las tres horas que dura el proceso.
-Salir volada para que no lo cojan- le respondía la que en el intento de remendar sus facciones masculinas, se introdujo un líquido en el pómulo que ascendió a la ceja y se estacionó a término indefinido en la frente.

Aunque sus uñas fueran negras, así tuviera aroma de cigarrería y la evidencia del peligro en su rostro era famosa, porque a diferencia de la competencia, que ya tenía difuntos en la lista, ningún paciente que pasaba por sus manos había perdido la vida.

Pero esos que salieron invictos hace años y no tuvieron queja de los inoficiosos trucos de belleza, son quienes ahora sienten bolitas esparcidas por los muslos como si fueran canicas, las pantorrillas desparramadas como un par de tamales, los diez dedos de los pies gordos y un sinfín de achaques que no calcularon cuando no le midieron el aceite a los riesgos y voluntariamente le cedieron la salud a unas cirugías desechables.
*Nombres cambiados por petición de la fuente.