El ejército turco volvió a bombardear posiciones en Siria este sábado, en represalia contra la caída de proyectiles y obuses desde este país a su territorio, con lo que creó "de facto" una zona libre de combates a lo largo de la frontera entre ambos países.
El diario de referencia turco 'Milliyet' asegura este sábado en su versión electrónica que la respuesta sistemática turca ya ha surtido efecto, citando altas fuentes militares.
Damasco habría ordenado a sus helicópteros y aviones no acercarse a menos de 10 kilómetros de la frontera con Turquía, asegura la cúpula militar turca.
Varios reporteros turcos aseguraron este sábado, tras cruzar la frontera, que una franja de unos 10 kilómetros se ha convertido en una especie de 'zona tapón' en la que no hay combates.
Desde el miércoles, cuando murieron cinco personas por un obús sirio en el pueblo de Akçakale, otros tres proyectiles sirios han caído en la provincia turca de Hatay, 250 kilómetros más al oeste.
Los últimos disparos procedentes de Siria provocaron el pánico entre la población local, pero al caer en sembrados y terrenos baldíos no causaron muertos ni heridos.
El último, que impactó este sábado a 50 metros de la frontera y a 700 metros del pueblo de Güveççi, fue respondido de inmediato con cuatro rondas de mortero de 81 milímetros, según detalló la oficina del gobernador de Hatay en un comunicado.
También un obús que cayó ayer cerca del municipio de Yailadagi fue respondido por las fuerza turcas, en lo que ya es una represalia sistemática ante cualquier incidente de este tipo.
Así lo reiteró el ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, en una entrevista reproducida por el canal turco NTV.
"A partir de ahora, cualquier agresión contra Turquía será silenciada, venga de donde venga", advirtió el ministro, aunque al mismo tiempo disipó los temores a una guerra a gran escala. "A veces, un pequeño terremoto sirve para evitar un gran terremoto" en referencia a que si Turquía responde con firmeza ahora no se producirá un conflicto mayor.
El Estado Mayor del ejército turco recuerda este sábado en un comunicado que el paso fronterizo de Akçakale está cerrado y que ha tomado posiciones en toda la zona para impedir que pase nadie, excepto refugiados sirios.
De hecho, la emisora NTV mostró hoy importantes movimientos de tanques y camiones militares en las zonas fronterizas de la provincia, lo que confirmaría las afirmaciones del Ejército de que "ha establecido un control total sobre la zona".
Según los grupos opositores sirios, desde el jueves el fuego turco destruyó tres tanques, dos blindados y una batería, además de matar a una decena de soldados sirios.
El Parlamento turco autorizó esta semana al gobierno del islamista Recep Tayyip Erdogan a enviar tropas al país vecino cuando lo estime oportuno y en un plazo de un año.
Pero encuestas publicadas hindican que cerca del 80 por ciento de la población está en contra de una intervención militar en el país vecino, lo que incluye a una importante parte del electorado del gobernante partido AKP.