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HISTÓRICO
Una Corte poco celestial
EL COLOMBIANO | Publicado el 23 de noviembre de 2010
Qué revuelo hay en Colombia por el asilo territorial concedido por Panamá a la exdirectora del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, María del Pilar Hurtado! Frente a este hecho ha habido todo tipo de opiniones. Que las haya, no nos sorprende. Somos un país lenguaraz. Lo que sí nos sorprende es la ligereza de la gran mayoría de dichas opiniones, la gravedad que revisten no pocas y la ignorancia que evidencian otras.

No podemos dejar de comparar el bullicio en el caso de la doctora Hurtado con el silencio, de casi toda la opinión, frente a Walid Makled, a quien Colombia, en decisión soberana, podría extraditar a Estados Unidos o Venezuela. Su caso está en la Corte Suprema de Justicia, CSJ, y la extradición debe ser firmada luego por nuestro Presidente. ¿Adónde irá? Casi que podríamos adivinar su destino.

La decisión del Gobierno panameño, encabezado por el Presidente Ricardo Martinelli, es soberana y se remite a varias convenciones que rigen en América Latina, todas ellas surgidas de la Reunión de Bogotá, en abril de 1948. Panamá ha dado asilo, entre otros, al último Sha de Irán, Reza Pahlevi; y al depuesto presidente ecuatoriano, Abdalá Bucaram.

Colombia también ha concedido asilos. Quizás el primero fue en 1949 al expresidente peruano Raúl Haya de la Torre. Luego recibió a Alan García, en épocas de Fujimori y Montesinos. De todos es sabido que García es ahora, por segunda vez, Presidente de Perú.

Y en Colombia está asilado el doctor Pedro Carmona, Presidente de Venezuela por unas horas, hasta que ciertos militares venezolanos volvieron a entronizar en el poder al comandante Hugo Chávez Frías, el nuevo mejor amigo de nuestro Presidente, Juan Manuel Santos; y de su Canciller, María Ángela Holguín. ¿Qué suerte le esperará al doctor Carmona?

Hasta aquí hablamos de asilos ceñidos a los convenios. Pero Colombia, si lo quisiera, podría protestar por estadías, vacaciones o como se les quiera llamar, de personas al margen de la ley en Venezuela y otros países del hemisferio y de Europa. ¿Dónde estará Rodrigo Granda, para mencionar solo uno?

Los periodistas debemos hacer una seria reflexión. Pues en Europa dicen que decidieron enviar a Yair Klein de Rusia a Israel, y no a Colombia, porque un colega afirmó en radio que Klein debería podrirse aquí en una cárcel. Entonces, a Europa no le importó tener la evidencia de que el exmilitar israelí entrenó a los narcotraficantes que lideraba el extinto Pablo Escobar y decidió devolverlo a Israel.

La doctora Hurtado dice que espera un juicio justo en su país, Colombia. Panamá estaba estudiando su caso. Sin embargo, parece que lo que convenció al Gobierno del Istmo para ratificarle el asilo fueron las declaraciones del Presidente encargado de la Corte Suprema de Justicia, doctor Jaime Arrubla Paucar, según las cuales, él y sus colegas son las víctimas, y la doctora Hurtado es la victimaria. Esto se llama prejuzgar. Nadie debe hacerlo, porque toda persona tiene derecho a la presunción de inocencia, hasta que se le demuestre lo contrario.

Pero que lo haga el Magistrado que preside la CSJ, la instancia última y superior a la que podría recurrir la doctora Hurtado, en caso de ser encontrada culpable por parte de la Fiscalía, es inadmisible en un país que quiere una justicia sabia, seria, independiente, justa y prudente. Definitivamente, una parte de nuestra CSJ no parece tener ni un ápice de celestial. A los colombianos nos queda pedir que nos iluminen el Espíritu Santo, los ángeles y los santos.