En el río Sinú, municipio de San Pelayo, Córdoba, aparece un ahogado y las autoridades se disponen a levantar el cadáver. El juez promiscuo ordena:
- Señor secretario, escriba: "el rescate del occiso…".
- Oiga docto, dice el secretario, ¿cómo se escribe occiso?
- Eche, ¿cómo se escribe occiso, pues como suena, ocsiso, c s, ¿Cómo máj va a ser?
- No docto. Óxido también suena lo mismo, ¿no será oxiso?
- Sí serán brutos y analfabetas, dijo un tercero, excitar se escribe x y c, escriba oxciso.
El juez dobló y guardó los anteojos. Mira muy serio al secretario y le dice:
- Echá ese muedto al agua y que lo levante el juez de Lorica, no joda.
En 2006, los ilustres "padres de la patria", léase el Congreso de la República, aprobaron la Ley 1098, "por la cual se expide el Código de la Infancia y la Adolescencia. Esta Ley en 217 artículos dizque procura "el interés superior de los niños".
Veamos algo de su contenido: "Artículo 8:... Se entiende por interés superior del niño, niña y adolescente, el imperativo que obliga a todas las personas a garantizar la satisfacción integral y simultánea de todos sus derechos humanos, que son universales, prevalentes e interdependientes".
"Artículo 9:... En caso de conflicto entre dos o más disposiciones legales, administrativas o disciplinarias, se aplicará la norma más favorable al interés superior del niño o adolescente".
"Artículo 11:... Cualquier persona puede exigir de la autoridad competente el cumplimiento y el restablecimiento de los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes".
La Ley es maravillosa y muy estudiada, que tiene en cuenta la vulnerabilidad y la indefensión de los niños, los tratados internacionales y lo que disponen en beneficio del "bien superior del niño", pero los que interpretan la Ley y la aplican, la convierten en un desastre.
Sobre este tema podríamos escribir muchas cuartillas. Ya han escrito en estos días prestigiosos periodistas como Salud Hernández Mora, quien en El Tiempo escribió su columna "Herodes con Toga", en la que expone casos de injusticias flagrantes con la adopción.
La revista Semana del 8 de julio trae un reportaje con la Directora del ICBF, "Niños sin Esperanzas", en el cual se cuenta la situación dramática que se vive en Colombia con el proceso de adopciones y los perjuicios que creó un amarillista programa de televisión.
Una ley puede ser excelente, pero un juez de arrastraderas de plástico, o un magistrado que no investiga, o una procuradora delegada con vocación de inquisidora, la pueden interpretar muy mal. Un personero de Medellín, excelente abogado según dicen, decía: "La ley en mis manos se vuelve plastilina". ¡Qué esperanzas…
Las adopciones les han dado amor maternal a miles de niños sin hogar, son la felicidad permanente para niños abandonados en hogares bien constituidos que los ansían porque no pudieron tener hijos biológicos y son la solución para evitar abortos. Pero hoy tenemos en Bienestar Familiar 11 mil niños esperando padres adoptivos y entran 7 mil más por año, mientras miles de matrimonios hacen fila para adoptarlos.
Por culpa de la interpretación diversa de la ley de "protección al menor" solo se adoptan 1.500 por año y las adopciones han bajado el 38 %.
ÑAPA: ¿Por qué le estarán renunciando los secretarios al gobernador de bluyines? ¿Por qué se fue doña Beatriz?.
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